¿Puede un Whatsapp borrado convertirse en una prueba judicial?

Las conversaciones a través de sistemas de mensajería instantánea siempre han estado en entredicho como medio de prueba. La posibilidad de eliminar mensajes enviados podría complicar más las cosas.

Miles de millones de usuarios de smartphones utilizan sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp o Telegram como herramienta central para sus comunicaciones. Tanto es así, que muchas de estas conversaciones han terminado por llegar a los juzgados como medio de prueba en causas abiertas. Aunque los jueces se mostraron reacios en un inicio, poco a poco, este sistema de comunicación ha calado en las jurisdicciones nacionales como indicio, al igual que sucedió en su día con los correos electrónicos.

Sin embargo, las informaciones que se han publicado y que afirman que se podrán eliminar y editar mensajes de las conversaciones mantenidas tanto a través de WhatsApp como Telegram, hace que muchos se planteen si este tipo de sistemas perderán fuerza probatoria ante un Tribunal de Justicia.

"Actualmente, las comunicaciones digitales son el principal medio de comunicación que existe y negar a la evidente sería una locura. La posibilidad de eliminar o editar mensajes no tendrá un impacto demasiado relevante en la aportación de conversaciones como medio de prueba en los tribunales. Hay que recordar que este tipo de evidencias han sido aceptadas en los juzgados, pero siempre en conjunción con otro tipo de pruebas y nunca en solitario. Cualquier caso se basa en la presentación de una serie de pruebas que permiten alcanzar una conclusión razonable visualizándolas en conjunto", explica Norman Heckn, socio el departamento de tecnologías de la información de Ramón y Cajal Asociados.

El letrado insiste en que, aunque una conversación sea alterada de manera lícita, ya sea borrando o editando el contenido, siempre deja un rastro y se puede demostrar que ha existido una conversación. "Siempre se podrá justificar que la comunicación ha tenido lugar, aunque será más complicado acreditar el contenido".

En este sentido, tanto letrados como especialistas en telemática forense, entienden que para hacer valer en un juicio una conversación de WhatsApp y su contenido como prueba no sólo valdrán fotografías de la misma, sino que deberán siempre ir apoyadas por una validación técnica pericial. La instantánea de una conversación a través de un sistema de mensajería instantánea no tiene demasiado valor probatorio en sí, puesto que esta fotografía puede ser alterada. Frente a esta situación, lo mejor es contar con un peritaje informático que acredite que la evidencia electrónica cumple la cadena de custodia y que existe una certeza técnica de que no ha sido alterada.

Los expertos en nuevas tecnologías insisten en que con este tipo de informe cualquier juez debería aceptar este tipo de prueba y que si una de las partes aporta una conversación completa como medio de prueba y la otra lo niega, será esta última la que tendrá que aportar evidencias que acrediten lo contrario.

Pensar que la posibilidad de borrar o editar un mensaje en una comunicación electrónica a través de WhatsApp podría rebajar la importancia y validez en un juicio de una prueba como ésta sería una locura. Al fin y al cabo, es lo mismo que si una de las partes se niega a mostrar la conversación en su dispositivo, aunque no hubiese borrado los mensajes.

En la Sentencia 300/2015, de 19 de mayo, el Tribunal Supremo estableció que la prueba de una comunicación bidireccional mediante sistemas de mensajería instantánea debía ser abordada con "todas las cautelas, debido a que la posibilidad de una manipulación forma parte de la realidad de las cosas".

Frente a esta necesaria precaución y para evitar la impugnación de la prueba, una de las mejores opciones es presentar ante un juzgado el dispositivo en el que se encuentre la conversación para que un secretario judicial levante acta del contenido con la transcripción literal de los mensajes. Otra de las opciones existentes es acudir ante un notario para que éste, mediante un acta, dé fe pública del contenido, tanto en lo que respecta al propio chat, como de las conversaciones que se encontraban en el dispositivo aportado y deje claro los números de teléfono correspondientes a las personas que enviaron los mensajes.

Es cierto que dependiendo del procedimiento judicial en que nos hallemos, sabremos con anterioridad a la vista, si la otra parte impugna el medio de prueba, y, por tanto, solo para este supuesto será necesario aportar el informe pericial. También es recomendable que el soporte físico desde donde se ha enviado el mensaje, es decir el terminal, pueda estar disponible para aportar al juicio, en caso de ser necesario.

El primer supuesto de la aceptación de un mensaje de WhatsApp como prueba en un procedimiento, es que en su obtención no se hayan vulnerado ni el derecho a la intimidad ni el secreto de las comunicaciones.

El segundo supuesto de admisibilidad es la preservación de la cadena de custodia en la obtención y la conservación de la prueba, elemento fundamental para la validez y admisibilidad de la prueba, de modo que permita acreditar su autenticidad e integridad y, de esta manera, poder contar con un informe pericial en cualquier caso y tener definida íntegramente la cadena de custodia.

Distintos han sido los Tribunales de Justicia que han tenido ocasión de pronunciarse a este respecto, pero merece la pena hacer especial referencia y análisis a algunas sentencias donde el WhatsApp, ha servido de medio de prueba para que estos Tribunales emitieran una sentencia condenatoria.

Publicado por:

Ángel de la Riva
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