Alegatos de Clausura

En los Procesos Penales, en el marco de un Sistema Acusatorio y a los fines del ejercicio de la defensa técnica en oportunidad del Debate Oral, el desempeño del defensor es trascendental y tiene un momento de gran importancia, en el final, con el ALEGATO DE CLAUSURA que representa la máxima expresión del Derecho de Defensa.

En este momento, el defensor deberá desarrollar sus habilidades de orador para convencer al juez sobre lo ajustado a derecho de su pedido, desvirtuar cada elemento ofrecido como prueba por la fiscalía y poner de manifiesto la relevancia de los elementos probatorios ofrecidos por su parte para guiar el fallo del juzgador a favor de su defendido.

El defensor se encontrará realizando una exposición sintética, analizando la prueba producida, con el firme objetivo de que el juez dicte una sentencia acorde a lo argumentado por la defensa.

Desde mi poca experiencia quiero señalar, lo que a mi parecer, son pautas importantes a la hora de presentar y expresar un ALEGATO DE CIERRE:

1- Mostrar seguridad y convencimiento al exponer oralmente: es importante demostrar credibilidad en nuestros dichos, para ello nosotros mismos debemos creer en lo que alegamos, con contundencia y convicción, no es necesario levantar la voz ni ser agresivos, pero si ser firmes. También es importante la expresión en leguaje formal, técnico y respetuoso.

2- Seguir un orden: organizar según la estrategia escogida para el caso concreto e ir analizando cada prueba que se va produciendo a lo largo del proceso, para luego seguir un orden metódico y cronológico a la hora de su exposición, en primer lugar sobre la prueba aportada por la Fiscalía o Querellantes conjuntos y en algunos casos el Ministerio Pupilar o todos los que conformen la acusación, ya que ésta es la que debemos desacreditar, en segundo lugar la ofrecida por la Defensa Técnica, es decir, la aportada por nuestra parte y que queremos resaltar como contundente, precisa y relevante.

No es necesario enumerar todas y cada una de las pruebas producidas, pero sí aquellas que sostienen nuestro argumento y debilitan el de la contraparte, es decir, debemos hacer una valoración de la prueba.

3- Hacer un relato razonado de los hechos que se lograron probar: esto sería técnicamente la argumentación, lo que pretendemos es contarle al juez nuestra versión de los hechos la cual se respalda con pruebas precisas y contundentes, para ello necesitaremos desacreditar, refutar y restar valor a las vertidas por la contraparte, de esa manera ir introduciendo en el juez la convicción de que el hecho sucedió tal como lo presentamos o de que tal hecho que se le imputa a nuestros defendidos nunca sucedió, según sea el caso.

4- No ser repetitivos innecesariamente: seguir un orden nos ayudará a no volver a mencionar situaciones que ya han sido expuestas tanto por la defensa como por quien formula la acusación (siempre que ésta se hubiera expresado en el mismo sentido). No obstante, reconozco que en ciertas ocasiones es parte de la estrategia hacer hincapié y énfasis en una cuestión puntual que nos favorece, pero no abusemos.

5- No introducir elementos que no se hayan vertido en el debate y producción de pruebas: en la estructuración de nuestro alegato debemos evitar tocar temas que no se relacionen con la prueba producida, a veces se pretende implantar la duda al juzgador y puede funcionar introducir dichos o expresiones sobre eventos que no se han acreditado o siquiera expuesto en el debate, pero es un arma de doble filo que podría perjudicarnos. Hablemos sólo de los hechos probados.

6- presentar con claridad las razones que confirmar nuestro argumento: éstas razones estarán desdobladas, por un lado basadas en los hechos que hemos logrado probar y confirmar en la defensa más la negación y refutación de los que pretende validar la contraparte; y por otro lado podrán ir respaldadas por razones doctrinarias, normativas y jurisprudenciales.

7- No ir por las ramas: trataremos de exponer los alegatos de manera clara, contundente, segura, evitando divagar, ya que de por sí los debates son largos y los ánimos de los presentes no son los mejores al momento del cierre, además pretendemos que el Juez tenga su atención centrada en nuestros argumentos y si nos extendemos innecesariamente con información tediosa que sólo dilata la cuestión, podríamos vernos perjudicados.

Recordemos que los alegatos deben contener una confirmación que persigue una única finalidad: Convencer al Juez sobre nuestros argumentos, confirmaciones y razones probadas, para que éste dicte una sentencia ajustada a nuestras pretensiones.

8- Evitar Juzgar o acusar a la víctima o a los testigos: es importante tener en cuenta el trato digno, además de que ni los testigos ofrecidos por la contraparte ni la víctima están siendo acusados, por eso hay que ser cuidadosos si estamos trabajando como estrategia volcar la responsabilidad hacia otra persona distinta de nuestros defendidos, limitémonos a analizar, valorizar, desacreditar y negar los relatos vertidos por víctima, denunciante y testigos ofrecidos por la contraparte, sin caer en acusaciones ni juicios, sobre todo cuando se trata de casos sobre atentados a La Integridad Sexual. Lo válido y beneficioso para la defensa sería, en todo caso, generar la duda y luego peticionar en base al Principio In Dubio Pro Reo.

9- Presentación clara de los Requerimientos: para cerrar, luego de una escueta repetición de las confirmaciones obtenidas, debemos presentar a Su Señoría nuestra pretensión, sea ésta un Pedido de Absolución, de Declaración de Inocencia, de Establecimiento del mínimo de la Pena en virtud de circunstancias que lo hagan procedente (las cuales ya debieron ser expuestas y confirmadas), o de alguna otra medida necesaria, siempre respaldados en el derecho, es decir, solicitando la aplicación de un artículo especifico de un Cuerpo Normativo.

Conclusión: el Alegato de Clausura es un análisis y resumen de lo ocurrido en el juicio en base a las pruebas producidas, que se expone al final de dicho proceso, para proporcionarle al juzgador elementos e información que sostienen la plataforma fáctica presentada por la defensa y que dan cuenta de la verdad real, por lo tanto es preferible ante lo argumentado por la contraparte.

Es el momento en el que el defensor debe desplegar toda su elocuencia, sagacidad, sabiduría, dominio del lenguaje, comprensión del derecho y eficiencia, todo tendiente a persuadir al juzgador de emitir un fallo acorde a lo requerido por la defensa y garantizando la protección de los intereses y derechos de su defendido.


Publicado por:

Milagros Nuñez
Milagros Nuñez