¿Con papá o con mamá?

Cómo Psicóloga Forense, además de informar sobre casos interesantes y datos clínicos, me gustaría también dar información sobre nuestro trabajo, el "gran desconocido".

Cuando le digo a los que me preguntan que soy Psicóloga, todo el mundo "parece" saber cuál es mi trabajo, y digo "parece" porque siempre hay alguien que te pide consejo o te cuenta algún problema personal esperando que se lo soluciones. Lo divertido es cuando termino la frase: "Soy psicóloga... forense". La cara de la persona que te ha preguntado se transforma en un poema y no sabes si se va a reír, va a llorar o te dará como respuesta un "qué bien" para cambiar de tema rápidamente porque no tiene ni idea de a lo que te dedicas. Hay otro tipo de personas que se quedan pensativos, y de repente, ahí llega: "psicóloga forense...¿le haces psicología a los muertos?". ERROR. Ese tampoco es mi campo de trabajo. Sin embargo, hay una pequeña cantidad de personas que asocian los términos "psicología" y "forense" y parecen descifrar lo que hago: ayudo al sistema judicial. Pero aún así, siguen sin saber exactamente cuáles son mis labores. No les culpo, yo tampoco sé exactamente lo que realiza un fontanero, o un ingeniero de caminos, aunque puedo imaginarme el campo donde realizan sus principales trabajos. Lo importante aquí es que, cuando menciono a una gran amplitud de personas, dentro de ésta entran mis propios colegas. En muchas ocasiones otros psicólogos se quedan con la misma cara con la que se quedó mi madre cuando le dije por primera vez a lo que me dedicaba. Eso me da un poco de pena. Pienso que realizamos una labor muy importante en el sistema de justicia y que ésta está algo infravalorada. Por suerte, esto está cambiando poco a poco, y cada vez son más las personas que conocen los servicios que ofrecemos y nuestra utilidad en los diferentes ámbitos del derecho, que son varios.

Hoy quiero centrarme en el campo de las familias. Derecho civil, concretamente "Derecho familiar". En este campo del derecho es donde más trabajo tenemos a día de hoy, y esto es debido al gran número de divorcios que estamos viviendo. Nuestra labor es importante en casos donde estas parejas se separan con niños, menores, implicados. Es ahí donde las separaciones se hacen aún más duras de lo que pueden ser, y entra el factor de la lucha por ese menor.

Nuestro informe se puede adjuntar a la demanda de divorcio que presente el abogado (suele ser lo más frecuente) o el Juez o las partes pueden pedirlo con posterioridad. El punto en común de todos estos informes donde se ven involucrados los menores, principales afectados por conflicto entre sus padres, y que el Juez siempre pedirá como información a tener en cuenta para tomar una decisión adecuada será "el superior interés del menor". Para buscar este "interés" no existen criterios definidos sobre lo que tener en cuenta y lo que no en nuestro informe, pero sí existe ya numerosa literatura especializada en estos contextos que nos sirven y servirán de gran ayuda para realizar un informe adecuado a la petición de Su Señoría.

Las principales solicitudes de informe se refieren, en su mayoría, a la determinación de cuál de los dos progenitores es el más idóneo para ostentar la guarda y custodia del hijo y, en caso de que la custodia sea unilateral, cuál es el régimen de visitas más adecuado para el padre no custodio. Es importante señalar, llegados a este punto, que las evaluaciones de custodia NO SON EVALUACIONES CLÍNICAS. Nunca buscaremos descartar a un progenitor de otro, sino ver el nivel de competencias que posee cada uno en las diferentes áreas vitales y los recursos de los que disponen, todo para poder proveer el mejor cuidado para sus hijos.

  • Evaluación:

Tal y como señala el COP en su "Guía de buenas prácticas para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores adaptada a casos de violencia de género", nuestra misión será la de "evaluar, mediante procedimientos, técnicas e instrumentos válidos y fiables propios de la Psicología, la capacidad y competencia personal de los padres para ejercer adecuadamente la custodia de los hijos menores de edad, considerando tanto las variables individuales relevantes, como aquellas otras relacionadas con la propia dinámica familiar y con los contextos en los que se desenvuelve". (pág. 10)

Para poder realizar entonces esta evaluación, tradicionalmente se han tenido en cuenta los siguientes factores:

  • Personalidad y adaptación de los progenitores: aquí no se buscan patologías que produzcan el descarte de un progenitor sino que se observa mayormente la adaptación de la persona ante el divorcio acontecido y su capacidad de afrontamiento ante lo que está por venir, así como el posible apoyo externo que tenga como ayuda para el cuidado del menor (en casos de buena co-parentalidad y menor o no conflicto, esa figura de apoyo suele ser el otro progenitor, pero estos casos son menores)
  • Ajuste personal y escolar de los hijos: este punto lo evaluaremos tanto desde la perspectiva emocional como de la conductual y tendremos especial cuidado con la información que nos den los diferentes progenitores puesto que, en casos de alto conflicto, un progenitor tiende a minimizar esta información, mientras que el otro tiende a exagerarla. Toda la información recibida debe ser contrastada.
  • Adaptación familiar de los hijos: se indagará en la percepción que tienen los hijos sobre sus progenitores, la relación entre hermanos y con otros familiares, tipo de apego, las preferencias de custodia que tienen los hijos (siempre que tengan edad y un nivel cognitivo que les permita tomar una decisión de este tipo), la comprensión del conflicto (si existe culpabilización, manipulación, o si siente algún tipo de abandono...)
  • Actitudes parentales y estilo educativo: se evaluará el estilo educativo de ambos progenitores. Hay que tener en cuenta que no existe un estilo educativo reconocido universalmente como válido, pero se tendrían en cuenta ambos y sus circunstancias para ver el que tiene más consecuencias positivas para el menor.
  • Historia y dinámica familiar: hábitos, rutinas familiares, relaciones familiares después de comenzar con el divorcio. Veremos también si existe hostilidad y/o cooperación y a qué niveles.
  • Entorno, contexto e infraestructura familiar: éstas no son variables específicamente psicológicas pero son igual de importantes ya que determinan la viabilidad práctica de las alternativas de custodias que tengan en mente los progenitores y que soliciten en sus respectivas demandas de divorcio. Se refieren a disponibilidad de los progenitores en función de sus nuevas circunstancias, estabilidad, recursos y apoyos disponibles para el cuidado de estos menores...

Es de vital importancia el saber que todas estas áreas se evaluarán a ambos progenitores por igual, con las mismas entrevistas y realizando las mismas pruebas y test en ambos casos para evitar favoritismos en la información recogida.

Después de la realización de todo el trabajo mencionado (el cual, aunque parezca mentira, he resumido) se realiza el famoso informe pericial donde reflejaremos toda la información recogida y expondremos nuestras conclusiones. La calidad de este informe se reflejará en la capacidad que posea de inducir a tomar buenas decisiones sobre el régimen de la guarda y custodia del menor, de modo que éstas sean positivas para su adecuado desarrollo y bienestar ("el superior interés del menor" que se nos solicita desde un principio).

Te invito a que busques en Google "psicólogo forense" y te sorprenderá la cantidad de profesionales que somos, a pesar de ser poco conocidos. El descrito hoy aquí es uno de los muchos trabajos que realizamos. Es el más conocido puesto que es el más solicitado en la actualidad. Si sigues con nosotros, más adelante te desvelaré qué más cosas podemos hacer para ayudar en el sistema de justicia.

Publicado por:

Silvia P. Aguilar
Silvia P. Aguilar


BIBLIOGRAFÍA:

  • Aguilar, J.M (2014) ¿Qué debe argumentar la pericia psicológica para pedir la custodia compartida?.Recogido de: https://jmaguilar.com/blog/wordpress/pericial-psicologica-custodia-compartida/
  • Bartolomé Tutor, A., Chacón Fuentes, F., García Gumiel J.F., García Moreno, A., Gómez Hermoso, M.R., Gómez Martín, R y Vázquez Mezquita, B. Guía de buenas prácticas para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores adaptada a casos de violencia de género. Madrid: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
  • García López, A. (2015) El divorcio y el dictamen pericial. Recogido de: https://www.alfredogarcialopez.es/el-divorcio-y-el-dictamen-pericial/
  • Ramirez, M (2010). Peritajes en derecho de familia. En Graña, J.L, Peña, E. y Andreu, J.M (Dir.) Manual de Psicología Clínica, Legal y Forense. II (pp. 299-310). Madrid: Publicarya.