El informe criminológico

El informe criminológico es un dictamen realizado por un experto en el ámbito de la criminología. Este dictamen permite auxiliar en la comprensión del fenómeno delictivo a aquella persona que lo solicita, en lo relativo al delito, el delincuente, la víctima y el control social. En muchas ocasiones será el juez (aunque no siempre) el que solicitará el informe con la intención de arrojar luz sobre uno o varios aspectos que excedan del saber del propio juez.

Como se ha comentado anteriormente, el informe criminológico puede ser de utilidad tanto en el ámbito judicial (forense) como en el extrajudicial (Climent, Garrido y Guardiola, 2012, p.19). Ejemplos de informes criminológicos en el ámbito extrajudicial, son los planes de prevención de la delincuencia en puntos concretos de la ciudad, informes relativos a la prevención de la violencia de pareja o informes de prevención e intervención del acoso escolar en un centro educativo.

En el ámbito judicial, la figura del perito criminólogo, ya que no dispone de una regulación específica (Climent et al. 2012, p.31), se enmarca dentro de la normativa general del informe pericial y el perito, el Real Decreto de 14 de Septiembre de 1882, que aprueba la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim); viene regulado (Luca et al, 2013) en los artículos 334 a 367; los artículos 456 a 485; los artículos 661 a 663; y los artículos 723 a 725. En la LECrim, se regula quién podrá ser perito, cómo deberá designarse, los requisitos que debe cumplir, los derechos y deberes, las incompatibilidades, la estructura del informe y aspectos técnicos y formales sobre la práctica de la prueba pericial. Además, en el ámbito civil, viene regulado por la Ley 1/2000, de 7 de Enero, de Enjuiciamiento Civil (LEC), en sus artículos 124 a 128 y 335 a 352.

Por lo que respecta a las competencias del criminólogo como perito, el diploma de Suplemento Europeo (Contreras, 2016) que acompaña al título de Licenciatura o Grado en Criminología, indica que esta titulación: "capacita para el análisis, prevención y tratamiento de la conducta delictiva y la investigación criminal; prevención del delito, asesoramiento y elaboración de dictámenes e informes para la Administración de Justicia, Administración Penitenciaria y Oficinas de Atención a la Víctima, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, intervención rehabilitadora, de mediación y ayuda y la realización de estudios periciales. Puede desarrollar sus actividades tanto en la Administración y Organismos Públicos como en empresas privadas, así como en la docencia."

Con lo expuesto anteriormente, se observa que el informe criminológico se caracteriza por ser la herramienta (Bernabeu, 2013; Climent, 2012; García-España, 2012 y Germán, 2013) de la que dispone el criminólogo como experto en la materia para plasmar, identificar y analizar las distintas facetas del fenómeno delictivo; como por ejemplo los factores de riesgo estáticos y dinámicos, los factores de protección, el riesgo de reincidencia, las medidas cautelares, la intervención con víctimas y delincuentes, el análisis de las necesidades criminógenas y los aspectos victimológicos. La profesora Larrauri (2012, p.1) identifica 3 funciones principales para el informe criminológico (social): la primera de ellas es la de aplicar un castigo proporcional y asumible; en segundo lugar, la de orientar e informar del abanico de penas del que se dispone; y tercero y último, el de informar sobre las características individuales y el contexto social que rodea a la persona.

Asimismo, la finalidad de este tipo de informe no es otra que la de dibujar el camino más efectivo para la consecución del fin de la pena; la rehabilitación y la reinserción. Además de la punitiva. Del mismo modo, persigue disminuir el riesgo de reincidencia y minimizar la revictimización.

Las áreas (judicial y extrajudicial) en las que el informe criminológico puede ser de gran utilidad es muy amplio. Algunos ejemplos son los siguientes (Bernabeu, 2013; García-España, 2015 y Subijana,1997): (1) Determinar la responsabilidad penal del infractor; (2) Proponer la pena más adecuada y las penas sustitutorias, en caso de que se considere adecuado; (3) Identificar la necesidad de adoptar medidas de seguridad; (4) Analizar aspectos victimológicos; (5) Considerar la idoneidad de la consecución de beneficios penitenciarios durante el cumplimiento de la condena; (6) Evaluar la progresión o regresión en grado; (7) Valorar el riesgo de reincidencia mediante herramientas válidas y fiables; (8) Realizar el seguimiento de la libertad condicional; y (8) Desarollar planes de prevención e intervención.

Por otro lado, aunque existe buena predisposición hacia el uso del informe pericial criminológico por parte de los jueces (Climent et al. p.80), algunos aspectos siguen siendo desconocidos por gran parte de los actores del proceso judicial. Un ejemplo de los motivos por los cuales no se solicita este tipo de informe, son los que expusieron una muestra de jueces en un estudio llevado a cabo por Larrauri (2012). Los motivos principales fueron los siguientes:

  • La existencia de una confusión entre la finalidad del informe criminológico (social) y otro tipo de informes realizados por otros profesionales." Hay una confusión entre un informe médico forense destinado a analizar la culpabilidad de la persona y un informe social que pretende orientar sobre qué tipo de pena es adecuada."(Larrauri, 2012, p.13)

2) El desconocimiento sobre qué juez debería pedir un informe de estas características.

3) La excesiva carga de trabajo en los juzgados y en consecuencia la posibilidad de sobrecargar aun más del sistema.

4) La convicción de falta de discrecionalidad.

En conclusión, se observa que son muchos los ámbitos en los que el informe criminológico puede ser de gran utilidad, ya que lejos de asemejarse a otro tipo de informes que tienen lugar en relación al fenómeno delictivo, este goza de unas características y entidad propia. Aporta un enfoque distinto y un método propio, fruto de los conocimientos adquiridos a lo largo de los estudios en Criminología. Por otro lado, es muy necesario que los propios criminólogos y criminólogas hagan patente la utilidad del informe criminológico y que sea ampliamente conocido tanto en el ámbito jurídico como fuera de él.


Publicado por:

Cristina Sánchez
Cristina Sánchez


Bibliografía:

Bernabeu, F. (2013). El informe criminológico. Criminología Forense. Universidad Miguel Hernández.

Climent, C., Garrido, V. y Guardiola, J., (2012). El informe criminológico forense. Teoría y práctica. Valencia, España: Tirant lo Blanch.

Contreras, M. (2016). La pericia criminológica sobre sujetos acusados o responsables de la comisión de un delito. El peritaje judicial criminológico. In Dubio Consultoría. Formación aplicada.

García-España, E. (7 octubre 2015). Elisa García España. Profesora titular de Derecho Penal y Criminología. Universidad de Málaga. [Entrada blog]. Recuperado de://elisaprofesora.wordpress.com/2015/10/07/protocolo-criminologico/

Germán, I. (2013). El informe criminológico: Su interés y alcance en el ámbito judicial. International e-Journal of Criminal Science, 2, (7), 1-23.

Larrauri, E. (2012). La necesidad de un informe social para la decisión y ejecución de las penas comunitarias. Boletín Criminológico,139, 1-5.


Luca, S. (2013). La prueba pericial y su valoración en el ámbito judicial español. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología. 15,(19), 1-14.

Subijana, I.J. (1997). El informe criminológico en el ámbito judicial. Eguzkilore, 11, 141-156.