EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL 3.0: LIVE DISTANT CHILD ABUSE.

En las últimas décadas, los avances en las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TICs) y el uso generalizado de Internet han ocasionado cambios relevantes e irreversibles en la sociedad.

Llegados a este punto es indiscutible el hecho de que en la actualidad ha cambiado la forma en la que la gente se comunica y comparte información, siendo prácticamente imposible imaginar el desarrollo de cualquier trabajo sin ordenadores, teléfono móviles y conexión a Internet.

Definitivamente los avances tecnológicos e Internet han supuesto grandes beneficios para la sociedad, pero también han supuesto ciertos riesgos. De la misma forma que el resto de la sociedad, la delincuencia también se ha beneficiado de estas ventajas y ha actualizado tecnológicamente sus formas de delinquir. En otras palabras, con estos avances no solo se cometen delitos conocidos como ciberdependientes, sino que también se desarrollan actividades delictivas tradicionales empleando las TIC's (FBI, 2018).

Este hecho quedaría reflejado en un informe de Europol del año 2017 en el que sitúa al cibercrimen como uno de los de los mercados delictivos de la criminalidad organizada que más se ha ampliado en los últimos años. A su vez, señala que este avance ha sido especialmente relevante en el fraude de tarjetas de pago, los delitos cibernéticos (ciberdependientes) y en la explotación sexual infantil (Europol, 2017). Este último es el objetivo principal de este artículo.

De la misma forma que ha sucedido con algunos delitos considerados como tradicionales (por ejemplo, la estafa), las tecnologías han modificado la forma en la que se distribuye y se crea el material con contenido de explotación sexual infantil.

Habitualmente, este tipo de material es compartido y distribuido mediante redes peer-to-peer que permiten el contacto persona a persona directamente. Sin embargo, esta forma de distribuir el contenido tiene una serie de riesgos para los delincuentes como que estos archivos quedarán almacenados en el dispositivo o incluso que proporcionan un dudoso anonimato.

Cada vez más se está trasladando este material a la red TOR que ofrece un mayor anonimato y en la que se ha encontrado el material más cruento, sin embargo, todavía puede encontrarse distribución de este material utilizando los métodos tradicionales.

Además de lo anterior, esta forma de compartir este material no generaría ningún beneficio económico para las personas que lo facilitan.

Por todo ello, ha surgido una nueva tipología delictiva que pretende beneficiarse del anonimato que ofrece la conexión streamingpara ofrecer servicios de explotación sexual infantil en directo y así obtener beneficio económico.

Esta nueva tipología delictiva se conoce como Live Distant Child Abuse(LDCA) o Abuso Sexual infantil en directo a distancia y es señalada por Europol (2017) como un tipo complejo de explotación sexual infantil online a tener muy en cuenta como amenaza emergente por sus peculiaridades y por la gravedad de sus consecuencias.

En el Live Distant Child Abuse(LDCA), un sujeto desde cualquier parte del mundo paga por acceder a una conexión en directo en la que un menor es obligadoa mostrar comportamientos sexuales delante de una webcam o es forzado a ser víctima de abuso sexual también delante de la webcam y en directo (ECPAT, 2019). Tiene lugar a través de aplicaciones de vídeo chat o de salas de chat online e incluso permite al sujeto que ha pagado por la conexión hacer peticiones.

Para el buen desarrollo de la actividad, existe la figura del mediador que puede ser un miembro de la familia u otra persona interesada en el negocio. Esta persona se encarga de forzar al menor a enfrentarse a la webcam y comunicarse por esta y le da acceso al delincuente para que pueda ver y participar a distancia en el abuso. Normalmente, se acuerda la hora y el medio en el que tendrá lugar la actividad para que la persona que quiere participar a distancia pueda conectarse (ECPAT, 2019).

Para poder pagar por este "servicio" son frecuentes los métodos de pago online, los servicios de transferencia de dinero y los centros de pago locales. Además, aunque no son muy populares todavía debido a la dificultad para recibir el dinero de la transferencia, también se ha detectado el uso de criptomonedas como el bitcoin (Europol, 2018, p.35).

Como resultado de todo lo anterior, nos encontramos con un tipo de delito complejo con una serie de peculiaridades de cara a su prevención.

En primer lugar, los delincuentes que consumen este tipo de material son difícilmente detectados y permanecen casi en el anonimato sin dejar rastro. Eso es debido a que el material no se almacena, graba o descarga, los rostros de los que contratan el servicio no son visibles al otro lado de la webcamy los métodos de pago empleados como las criptomonedas dificultan la detección de estas transacciones.Además, en algunas ocasiones el contacto entre pederastas y la distribución del material de explotación sexual infantil se realiza a través de la Darknet. Todo ello, se une para dar como resultado uno de los delitos sexuales más atractivos para los pederastas, que les otorga privacidad y anonimatoy beneficios similares a otros delitos sexuales cometidos sobre menores.

En segundo lugar, este delito es predominante en países como Filipinas o Kenya donde está aceptado socialmente. En otras palabras, las familias más pobres consienten y hasta alientan a sus hijos/as menores de edad e incluso menores de 13 años, a formar parte de los negocios que se regentan en este país en los que tiene lugar este tipo de delito y desde donde se conecta con otros países (Martínez, 2015). Dado que en la mayoría de los casos no existe un contacto físico entre el adulto y el menor y no hay riesgos físicos, las familias no ven esta actividad perjudicial y utilizan a sus hijos/hijas e incluso a los de otras familias para ganar algunos ingresos extra.

Sin embargo, en este caso se trata de víctimas de especial vulnerabilidad que pueden ver afectados sus derechos como el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen entre otros. Además, podrían ver afectado su desarrollo físico y psicológico, siendo victimizados una y otra vez debido a los múltiples victimarios que pueden consumir este material en una sola sesión.

Si la situación continúa de la misma forma, Europol (2018) prevé que el LDCA podría extenderse a otros países con condiciones socioeconómicas favorables para ello como: altos niveles de pobreza, un uso extendido del inglés, un elevado número de menores con conexión a internet y una infraestructura de pago bien establecida. Incluso se sostiene que, si los beneficios llegaran a ser importantes, grupos de criminalidad organizada comenzarían a implicarse en este tipo de explotación sexual infantil (Europol, 2018, p.37).

Por todo ello, hay que salvar estas dificultades para conseguir una efectiva prevención de este delito. En primer lugar, orientada a su conocimiento general por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que han de perseguirlo y en segundo lugar, orientada a los padres y madres que consienten la participación de los menores.

Para este último caso, sería necesaria la educación de la familia del menor sobre los riesgos y peligros que puede tener esta conducta sobre su desarrollo físico y psicológico aunque no haya un contacto físico. Además, junto con esta formación es necesaria la oferta de otras alternativas de ingresos para las familias más pobres, de forma que ya no necesiten involucrar a sus hijos e hijas en estas actividades.

La gravedad de las consecuencias que puede tener este tipo de delito hace que sea necesaria su investigación, detección y prevención, dándolo a conocer y fomentando la concienciación de la población sobre sus riesgos. La sociedad tiene que saber que, en este caso, se trata de un delito que cometen personas ricas de países desarrollados sobre víctimas menores de países pobres y que existe el peligro de que puedan involucrarse organizaciones criminales.

En conclusión, el avance de las nuevas tecnologías y la generalización del uso de internet han traído consigo nuevos delitos como el LDCA que requieren de una atención especializada por parte de las autoridades. La creatividad de los cibercriminales parece no tener límites y cada vez surgen nuevas formas de emplear las nuevas tecnologías con consecuencias igualmente graves para las víctimas y haciéndose cada vez más difíciles de detectar y perseguir. De esta forma, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se verán obligadas a actuar inevitablemente tras conocer algunos casos con víctimas.

Sin embargo,con esto no se quiere poner en duda la rapidez y efectividad de las actuaciones realizadas, sino que se pretende resaltar la importancia de las investigaciones de carácter prospectivo dirigidas al estudio y prevención de la criminalidad y las nuevas formas que están surgiendo en la era de la tecnología, internet y la eliminación de las fronteras.


· Publicado por:

Patricia Saldaña
Patricia Saldaña


· Referencias:

ECPAT (2019). Live streaming of child sexual abuse in real-time. Retrieved January 23, 2019 from https://www.ecpat.org/wp-content/uploads/legacy/SECO%20Manifestations_Live%20streaming%20of%20child%20sexual%20abuse%20in%20real-time_0.pdf

Europol (2018). Internet Organised Crime Threat Assessment (IOCTA). Recuperado de https://www.europol.europa.eu/sites/default/files/documents/iocta_2018_0.pdf

Europol (2017). Serious Organised Crime Threat Assessment (SOCTA). Recuperado de https://www.europol.europa.eu/sites/default/files/documents/report_socta2017_1.pdf

FBI (2018) TransnationalOrganizedCrime. Recuperado el 20 de marzo de 2018, a partir de https://www.fbi.gov/investigate/organized-crime

Martínez, A. (5 de octubre de 2015). El indestructible monstruo del cibersexo infantil. El País. Retrieved January 25, 2019, from https://elpais.com/elpais/2015/10/02/planeta_futuro/1443780472_354261.html