Frente a penas más duras; enfoque restaurativo en la gestión de los delitos

Introducción

Cada vez que un delito grave se comete, esto trastoca nuestra vida, crea alarma social y nos hacer sentirnos vulnerables. De repente, aunque todos lo sabemos, el mundo teóricamente bonito en el que vivimos deja de serlo. Esto se agrava, si el delito crea alarma social y se produce en un lugar próximo a donde residimos ¿por qué sentimos más dolor, si ocurre en nuestro entorno más cercano? Porque en general, en estos casos, nos sentimos, como miembros de la comunidad, víctimas indirectas de estos delitos.

Y es que el crimen, sea el que sea, pero mucho más, aquellos que crean alarma social, no es solo una vulneración de la norma , para la Justicia Restaurativa supone un daño a los seres humanos y sus relaciones, víctima e infractor forman parte de la comunidad y el delito los aísla y los separa de ella, esto nos afecta a todos los demás porque al vivir en comunidad, lo que uno hace afecta a los demás, igual que lo que hacemos repercute directamente en nuestro entorno. Todos los delitos, pero en estos casos, mucho más, desquebrajan los lazos sociales y esto nos incluye, aunque a veces no lo entendamos, a todos nosotros como miembros de la comunidad. Perdemos nuestro sentimiento de seguridad y de confianza en la gente que nos rodea, y ello, también va a influir en nuestra forma de relacionarnos con los demás, de repente, nos volvemos incluso paranoicos y dejamos de confiar en nuestros semejantes, con lo que el grupo, la sociedad se debilita.

Este es un daño al que muchas veces no tomamos atención, pero siendo seres relacionales, que vivimos en grupo, desde que nacemos: la familia, amigos, colegio, lugar de trabajo, vecindario..., esto desquebraja nuestro sentimiento de pertenencia a la comunidad.

Por todo esto, tras delitos graves, nos sentimos vulnerables y aunque no nos haya afectado directamente, es común clamar por justicia, y equipararlo a penas más duras. Sin embargo, la única justicia que conocemos, de forma general, es la punitiva, y una y otra vez vuelven a los medios de comunicación y a los políticos, el debate sobre la conveniencia de endurecer las penas.

Esta Justicia actual conocida con el nombre de retributiva, aborda la manera de infligir al infractor, un castigo similar y proporcional al daño causado. El paradigma retributivo vendría a ser como se ve en el gráfico.


¿Alguien tiene una fórmula matemática para medir el dolor?, ¿cómo cuantificar cuantos días, meses o años, son un castigo justo y equilibrado para una persona que ha causado el pánico en la sociedad y se ha llevado la vida de ciudadanos, de personas normales como todos nosotros? Y yendo un poco más allá, cuántas veces deberían matar a una persona, responsable de la muerte de muchas personas, pues ni matándolo las mismas veces que el número de víctimas, podríamos equiparar el dolor que han sufrido sus seres queridos.

Por eso, hablar de Justicia Retributiva, se torna una contradicción, ya que se me antoja imposible encontrar una forma equilibrada entre delito y pena, entre castigo al infractor y el dolor causado a tantas personas. Es normal que las víctimas clamen por penas más duras, es lógico, pero también es cierto que sea cual fuere la condena, jamás estarán satisfechas porque precisamente sus pérdidas, no se pueden compensar de ninguna manera. Además, es lo único que generalmente las ofrecer la Justicia, que caerá sobre ellos y ellas, todo el peso de la ley.

Pero ¿por qué incluso después de esto, no sienten que se ha hecho justicia?

Porque muchos daños son imposibles de compensar a corto plazo, y lo ideal sería ayudar a las personas que han sufrido directamente el daño y a la comunidad a sanar, tras el delito. Es normal pensar, qué debemos evitar que el infractor, lo vuelva a hacer, pero por qué no pensamos primero en qué necesitan las personas afectadas por el daño, para continuar con su vida.

Aunque parezca raro las víctimas son mucho menos punitivas que los que nunca lo hemos sido. Nosotros como comunidad, podemos sentirnos momentáneamente más seguros, sabiendo que el infractor pasará largo tiempo en prisión, sin embargo, esto no cubre todas las necesidades de las víctimas. La Justicia Restaurativa se ocupa de atender las necesidades de las personas afectadas por el delito, incluida la comunidad, porque el delito nos daña, y debemos sanar. El paradigma restaurativo, sería como se ve en el gráfico.

Con el corazón en la mano, sé que nunca la comunidad y una víctima, máxime si es de un delito con resultado de muerte, podrá sentirse bien y conforme con que quién privó de la vida a un ser querido, vuelva a la sociedad.

Sin embargo, se "agarran" a lo único que puede aliviar su dolor: más años en prisión, y lo hacen argumentando que así no dañaran a más gente, sin darnos cuenta de que estamos siendo del todo insolidarios y trasladamos el "problema" a los que venga, a las generaciones futuras, porque llegará el día, que salgan de prisión, y probablemente, nos digan que no están reinsertados.

¿Qué indicadores hay que un endurecimiento de las penas producirá una disminución de los delitos?

Y es que realmente la fuerza disuasoria que conlleva el aumento de las penas (y que está destinada a que tanto el infractor actual como los futuros no cometan nuevos crímenes) no funciona a no ser que este ofensor se ponga a pensar acerca de las probabilidades de ser "pillado", calcule que el riesgo es alto y sabiendo cual es el castigo, tenga miedo.

Si alguna de estas condiciones falla y se comete un delito, entonces puede ser cuando surjan los problemas:

1º La amenaza que estaba destinada a disuadirlo de cometer el hecho delictivo, hará que quiera escapar del castigo. Intentará negar los hechos, minimizarlos e incluso estará dispuesto a hacer cualquier cosa por muy "cruel" que sea, con tal de "librarse" del castigo.

2º Si la pena consiste en prisión, y esta se lleva a cabo, esto hará que el infractor sea más propenso a repetir conductas delictivas porque la cárcel rompe con sus relaciones personales, le hace más difícil conseguir trabajo, un lugar donde vivir, le aísla.... Además, durante su estancia en prisión, irá desarrollando un sentimiento de ira y venganza, ya que ellos mismos llegarán a sentirse como una víctima del sistema.

¿Y qué se puede hacer?

Frente a esto, la Justicia Restaurativa es una buena opción, se centra en atender las necesidades de las personas afectadas por el delito, y en intentar la asunción de responsabilidad del infractor.

El elemento central de la Justicia Restaurativa es la idea de compensar el daño causado. Tal como ya se ha explicado, esto implica una responsabilidad por parte del ofensor, quien debe tomar medidas concretas para reparar el daño ocasionado a la víctima (y, probablemente, a la comunidad afectada).

En situaciones tales como el homicidio, obviamente no es posible reparar el daño; sin embargo, los ofensores pueden asumir el compromiso de realizar acciones simbólicas, como el reconocimiento de su responsabilidad o una restitución, las que pueden ser de ayuda para las víctimas.

Esto me lleva a tratar las causas del delito, ¿cómo hacerlo? Y ¿por qué?

Es lo que la mayoría de las víctimas desea también. Quieren tener la seguridad de que se están adoptando medidas para reducir los daños ocasionados por los crímenes, tanto por su propio bien como por el de los demás. La mayoría de las víctimas necesitan recuperar el sentimiento de seguridad, de que este infractor es menos probable que vuelva a delinquir, también requieren recuperar la confianza en la gente que les rodea. (Como he comentado, son necesidades que también tiene la comunidad). Esto se consigue, sin duda, a través de la responsabilización y la gestión del origen del delito. Lo que también va a ayudar a las futuras posibles víctimas, y a la sociedad en general, que se sentirá más segura. Por eso, si queremos tratar los daños y las causas, entonces debemos explorar los daños sufridos por los propios ofensores. Las investigaciones señalan que, de hecho, muchos ofensores han sido victimizados o traumatizados de manera importante. Muchos otros ofensores se ven a sí mismos como víctimas. Estos daños y la percepción de haber sido victimizado, pueden ser factores importantes que contribuyen al crimen. De hecho, James Gilligan, profesor de la Universidad de Harvard y ex-psiquiatra penal, ha propuesto que toda violencia es un esfuerzo por alcanzar justicia o deshacer una injusticia.

En otras palabras, muchos de los crímenes pueden ser una respuesta ante la victimización o un intento por liberarse de ella. El trauma es una experiencia central, no sólo en la vida de las víctimas, sino también en la de los ofensores.

Gran parte de la violencia puede ser, en realidad, la reproducción de un trauma no resuelto que se sufrió en el pasado. La sociedad tiende a responder con un trauma adicional al aplicar la encarcelación. Si bien las realidades del trauma no deben ser usadas para justificar la ofensa, sí tienen que ser comprendidas y tratadas.

No se trata con la Justicia Restaurativa de justificar las conductas delictivas, ni de apoyar al infractor, por encima de las víctimas, se trata de ayudarlos a comprender el impacto de sus acciones, curar sus posibles traumas para evitar que vuelvan a delinquir y evitar que nuevas personas se conviertan en víctimas. El resultado será víctima más satisfecha, infractores con más posibilidades de volver al marco social del que se separaron tras el delito y una comunidad más fuerte, que recupera a dos de sus miembros como personas nuevas y productivas.

La Justicia Restaurativa promueve resultados que fomentan la responsabilidad, la reparación y la sanación de todos.

Conclusión

Más que penas duras, deberían complementarse los programas de tratamiento existentes, con otros programas de justicia restaurativa, en la que ayuden a los infractores a entender el daño causado y su responsabilidad para con las víctimas, la comunidad y con ellos mismos, ya que el delito también los daña a ellos.

Asimismo, y de forma similar los programas de Justicia Restaurativa tratan de ayudar a las víctimas, y a la comunidad a empezar el camino restaurativo hacia la sanación.

No se trata de olvidar el delito, sino de incorporarlo a su vida, como un aspecto más de su historia vital. Esto es lo que puede ayudar a las víctimas tras sufrir el impacto de delitos tan terribles, y lo que nos puede ayudar a todos nosotros como sociedad. Bajo la premisa de la Justicia Restaurativa, somos duros con el delito, y el daño causado, pero tratamos de separar al ser humano que hay detrás del delito e intentar que vuelva a la sociedad como persona "nueva". Particularmente, yo, como miembro de la comunidad, me sentiría mucho más segura, sabiendo que los infractores que están en prisión, por delitos muy graves están participando, como complemento a los programas de intervención y tratamiento, en programas restaurativos.

Porque, aunque uno solo se conciencie del dolor que ha causado, es menos probable que cuando salga de prisión, repita delitos similares, y todos nosotros tenemos menos posibilidades de convertirnos en futuras potenciales víctimas. La cuestión planteada es si se quiere invertir en prevención y ayuda a que los victimarios desistan del delito, ya que, aunque muchos digan que es imposible, la reinserción o más bien, la reconexión de estas personas es factible. Y, sobre todo, la Justicia Restaurativa ofrece una ayuda mucho más cercana a sus verdaderas necesidades a las víctimas. Además, la Justicia Restaurativa, tiene una vertiente preventiva que ha sido poco usada, y que necesita revitalizarse. Hoy estamos hablando de prevención, una vez que se ha cometido el delito, de cómo ayudar a las víctimas y a los ofensores. Pero también la Justicia Restaurativa puede usarse para evitar que los victimarios cometan delitos. Pero de este tema de la prevención, me ocuparé más adelante, tan solo quedaros con la idea de transmitir valores de respeto, responsabilidad y cohesión social (sentimiento de pertenencia al grupo). Os dejo reflexionar sobre ello y el próximo artículo lo retomaré.


* Publicado por:

Virginia Domingo
Virginia Domingo

* Referencias

Christie, N. (1977) "Conflicts as Property" British Journal of Criminology Vol. (17), pp. 1-15

Gilligan, J (2001) "Preventing violence". W w norton & co inc. ISBN 0500282781 (ISBN13: 9780500282786)

Zehr, Howard (2007) El pequeño libro de la Justicia Restaurativa, Intercourse PA, GoodBooks.