Introducción al Crime Mapping

Los factores ambientales y/o situacionales resultan esenciales para la Criminología ambiental y así lo demostraron los estudiosos Ray Jeffery, Jane Jacobs y Oscar Newman, quienes defendían planteamientos alternativos a la Criminología tradicional centrados en la figura del delincuente. Ojos en la calle es como la escritora Jane Jacobs definía el hecho de que la gente hiciese uso del espacio urbano, favoreciendo las redes sociales y, por tanto, el control informal. Junto a otros autores, empezaron a surgir las primeras ideas de cómo reducir los beneficios y recompensas del crimen haciendo el espacio público más arriesgado y menos satisfactorio para el sujeto motivado. Pero no es hasta las teorías criminológicas de las actividades cotidianas de Cohen y Felson (1979) o la del Patrón delictivo de Paul y Patricia Brantingham (1984) que se propulsaron las bases de lo que hoy en día se conoce como la Prevención Situacional del delito.

La investigación criminológica de los últimos 20 años ha desarrollado una serie de técnicas de prevención situacional del delito, conformando actualmente un total de 25 que se encuentran agrupadas en 5 categorías: aumentar el esfuerzo; aumentar el riesgo; disminuir los beneficios; reducir provocaciones y eliminar excusas. Su desarrollo es tan viral que se han ido publicando ininterrumpidamente estudios de éxito en la Crime Prevention Studies, generando así una multitud de evidencia empírica. Entre los casos más conocidos podemos destacar la eliminación del grafiti en el metro de Nueva York.

Pero no solo es necesario conocer bien la técnica, sino que resulta primordial tener el ingenio y la capacidad para diseñar e implementar nuevas metodologías que permitan analizar los resultados. Los sistemas de información geográfica (de aquí en adelante SIG) se presentan como aquellos métodos capaces de mantener y usar datos con localizaciones exactas en la superficie terrestre. Por lo que se apela, en primer lugar, por una tecnología avanzada que permita capturar, almacenar y gestionar grandes volúmenes de información (ArcGis, MapInfo, GRASS, gvSIG, etc.) y, por otro lado, los conocimientos requeridos para el uso de dichas aplicaciones.

Estas aplicaciones son más conocidas por su principal funcionalidad, que es la de confeccionar Mapas del crimen o Crime Mapping. Los primeros diseños se remontan al año 1854 cuando el doctor John Snow cartografió el distrito de Soho localizando los muertos por el cólera. De igual modo, identificó los pozos de agua que fueron los supuestos causantes de la epidemia por estar sus aguas contaminadas con materias fecales. Snow cuando analizó el mapa identificó puntos de concentración de la enfermedad entorno a Broad Street, pues cerca de esta zona había una de las bombas de agua infectada. Ésta fue retirada de forma inminente viéndose así reducidos drásticamente las muertes por esta causa.

Del mismo modo que se confeccionó un mapa para luchar contra la cólera, el uso de esta técnica se acentuó para el ámbito de la criminalidad y, concretamente, para la prevención del delito. El departamento de policía de Nueva York en 1900 fue de los primeros en representar eventos delictivos en un mapa -trazado con alfileres- conocido como pin map. Es en este punto donde resulta interesante hablar del impacto que ha tenido la tecnología en la estrategia del Crime Mapping. A pesar de estimarse que, el 80% de la información que circula por el mundo a través de los medios cibernéticos está desestructurada, los sistemas de almacenamiento y aplicación que ésta ha ofrecido -y sigue ofreciendo- a los analistas expertos del crimen, ha permitido abandonar viejas y complejas formas de proceder: ejemplo de ello fue la técnica de la fotografía utilizada por el departamento de policía neoyorkino, cuya capacidad de análisis se limitaba a la aproximación visual por parte del analista de la distribución espacial que se representaba en el pin map.

La evolución de los sistemas informáticos de los últimos años es evidente, como también lo es la funcionalidad del Crime Mapping, cuyo análisis espacial y temporal permite visualizar la naturaleza espacial del delito y, por consiguiente, obtener patrones de comportamientos en zonas localizadas por coordenadas. Los datos geográficos y los hechos delictivos deben relacionarse para una misma área objeto de estudio por tal de facilitar la comparación de dicha relación con el paso de los años, permitiendo, todo en conjunto, no sólo obtener patrones criminales, sino también tendencias del delito en el terreno estudiado.

Otro aspecto no menos importante que nos ofrece la técnica del Crime Mapping es la elaboración de perfiles de riesgo para la detección de futuros sujetos motivados a delinquir. Para poder construir este tipo de perfileses necesario describir, principalmente, cuál es el problema y el contexto en el que se encuentra el mismo. Una vez definido, se necesita conocer qué elementos influyen en su aparición por tal de establecer prioridades y fijar una política de evaluación de riesgo. Es importante destacar que, según las características y circunstancias del territorio en el que ocurre, el perfil puede variar, pero si su forma de actuar se extiende a más de un territorio, es posible encontrar elementos comunes que extrapolen un único perfil.

Las variables que pueden ayudar a construir un perfil de riesgo deben extraerse de experiencias previas y de los patrones de comportamiento que de éstas se obtienen. Por lo que, de forma general, las variables que podrían construir un perfil podrían ser las siguientes: estructura u organización del autor del delito (individual o grupo), autoidentificación, perfil de víctimas, relaciones internas y externas, política pública, objetivo del acto criminal, duración y gravedad del mismo, herramientas y conocimientos necesarios para su uso.

Os invito a reflexionar sobre esta introducción al Crime Mapping y sus posibles aplicaciones a hechos delictivos concretos. ¿Creéis en la funcionalidad del Crime Mapping como técnica de prevención de posibles futuros ataques terroristas?

Publicado por:

Noemí Baño Omedes
Noemí Baño Omedes

Bibliografía:

  • Boba, R. Crime Analysis with Crime Mapping. 2nd. Ed. Thousand Oaks, California: SAGE Publications.
  • Brantingham, P. L. y Brantingham, P. J. (1984). Patterns in crime. Nueva York: Macmillan.
  • Crime Prevention Studies: https://www.popcenter.org
  • Felson, Marcus y Ronald V. Clarke, "Opportunity makes the thief. Practical theory for crime prevention", Home Ofce Policing and Reducing Crime Unit, Research, Development and Statistics Directorate, Londres, 1998
  • Harries, K. D, (1999). Mapping Crime: Principle and Practice. Washington, USA. Pág. 1
  • Medina Ariza, J.J. (1998). El control social del delito a través de la prevención situacional. Revista de Derecho penal y criminología. 2ª Época.
  • Ratcliff, J. H. (2011). Intelligence-led policing: Anticipating risk and influencing action. In R. Wright, B. Morehouse, M. B. Peterson and L. Palmieri (Eds.), Criminal Intelligence for the 21st Century (pp.206-220). IALEIA.
  • Summer, L. (2009). Las técnicas de prevención situacional del delito aplicadas a la delincuencia juvenil UNED. De derecho penal y criminología, III, 1, 395-409.
  • Weisburd, D. & McEwent, T. (1998). Crime mapping and Crime Prevention. Monsey, NY: Willow Tree Press. Pág. 3.