“Jamás te robaría el felpudo, solo la Wifi”. Factores desinhibidores de Internet

Volvemos a sumergirnos en la esfera de la Ciberdelincuencia. No es ningún dato novedoso el hecho de que las cifras de criminalidad online crezcan cada día más, mientras que la criminalidad offline se reduce anualmente. Por lo que es lógico preguntarnos, ¿Qué tiene internet para ser un caldo de cultivo delictivo?

Nos resulta tremendamente sorprendente descubrir que nuestro vecino ha sido imputado por delitos de lesiones, de robo, incluso que ha sido condenado por delitos fiscales, pero ¿Por qué no nos sentimos sorprendidos cuando los delitos son informáticos? Hechos como la piratería, o el robo de datos personales a través de Internet no nos generan ningún temor ni alarma. Miles de víctimas, tanto menores como adultos, reciben innumerables virus informáticos en sus ordenadores y dispositivos móviles, o son acosados a través de las redes sociales. Pero, puesto que no se les da importancia alguna, la mayoría de estos hechos no llegan ni a denunciarse. A pesar de ello las cifras de criminalidad siguen creciendo mes a mes.

Es por ello tan necesario que analicemos cuales son exactamente los factores que rodean el mundo virtual, de forma que podamos focalizar mejor los riesgos y por lo tanto adaptar medidas preventivas a estos factores de riesgo.

"The online disinhibition effect"

El profesor John Suler nos ofrece una respuesta al hecho de que las barreras psicológicas o sociales que nos frenan a la hora de cometer hechos delictivos en el mundo offline desaparezcan o sean tan débiles en el mundo virtual. Los factores inhibidores, como él los llama, son los siguientes:

Anonimato disociativo

El primer factor es el más obvio de todos, y es que Internet nos ofrece la posibilidad de mantener nuestra identidad oculta ya sea sin necesidad de identificarnos o por la posibilidad de utilizar alias o datos falsos. Es cierto que actualmente dicho anonimato ya no esta tan presente. Las redes sociales en este sentido han favorecido que la mayoría de usuarios suban a sus perfiles no solo su nombre completo, sino otros datos personales como la dirección, teléfonos e incluso fotografías que facilitan aún más la identificación. Es más, con objeto de otorgar mayor veracidad a dichos datos, en las redes se suele facilitar también las amistades que el individuo mantiene con otros usuarios, por lo que se crea una red de confianza o incluso lo que podríamos llegar a identificar con el control social. Si el individuo realiza cualquier hecho molesto (acosar a través de dicha red social a otro), este último puede preguntar o transmitir su descontento a un amigo que ambos tengan en común.

Pero esto no es suficiente. Las redes sociales también permiten la creación de perfiles falsos, agregar como amistades a completos desconocidos y la utilización de alias que oculten la verdadera identidad del usuario.

En el resto de Internet, los nicks son más que usuales y el único dato disponible que puede conducirnos al verdadero autor de los hechos no es más que una IP. Información que muchas veces tampoco es útil puesto que existen formas de evitar que tu verdadera IP se conecte con tus movimientos virtuales.

Invisibilidad

El siguiente factor es la invisibilidad. La tecnología nos permite el acceso a una gran diversidad de información sin tener que dejar registro de ello. Cualquiera de nosotros puede realizar innumerables acciones virtuales sin que se notifique o se sepa que se están llevando a cabo.

Por ejemplo la visualización de información de menores en redes sociales, el acceso a información privada de un tercero. Nuestro ordenador puede estar infectado por un virus que permite el acceso silencioso a nuestros datos y al propio ordenador sin que el usuario sea conocedor de ello.

Esta invisibilidad cubre tanto el hecho delictivo como, por supuesto, al propio malhechor, que ni siquiera será buscado.

Asincronía

El mundo virtual es un mundo atemporal. Muchos datos permanecen en Internet con el paso de los años sin ser eliminados. Es por ello que existe la posibilidad de comunicarse de forma no simultánea. Es decir, a través de emails o mensajes podemos comunicarnos con otra persona que ni siquiera está disponible en ese momento virtualmente.

¿Cómo influye esto a la comisión de delitos? Es una gran ventaja para el criminal el no tener que estar presente cuando la víctima sufra el delito. Las estafas pueden producirse mientras el estafador duerme, hace la compra o incluso se ha deshecho ya de su ordenador y no se encuentra conectado a la red.

Además emocionalmente permite la separación con la víctima, dificulta que se produzca empatía con ella. Por lo que es mucho más fácil herir o dañar a otro sin que la persona sienta culpabilidad o remordimiento. Puede realizar el daño y huir sin volver a saber absolutamente nada del afectado.

Introyección solipsística

Entendemos el solipsismo como la forma radical de subjetivismo según la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio yo. Internet nos ofrece infinidad de datos sobre el resto de usuarios, pero muchas veces dichos datos son falsos o incompletos. En un encuentro cara a cara podemos percibir la ropa y aspecto físico del individuo con el que entablamos conversación, sus gestos faciales, y en general todo su lenguaje no verbal, por lo que nos es más sencillo obtener datos sobre él y lo más importante, sobre si es peligroso o atractivo.

Cuando nos comunicamos virtualmente todos estos detalles se mantienen ocultos, por lo que nuestra propia mente los imagina. Por ejemplo, leyendo en nuestra mente los mensajes que recibimos y otorgando a dicho mensaje la voz que nos resulte o más agradable o más desagradable si atribuimos a esa persona características negativas.

Incluso atribuimos una historia detrás de dicho sujeto. Podemos imaginar vivencias o adjetivos dependiendo de nuestro estado emocional o lo que deseemos de esa persona. ¿Cómo favorece esto la comisión de un delito? Si fantaseamos con que la otra persona es de fiar, o le atribuimos características semejantes a nuestra persona, nos será más fácil confiar en ella y por lo tanto le facilitaremos más datos personales que nos sitúan en una posición de indefensión. También puede ocurrir el efecto contrario, es decir, que atribuyamos características negativas o agresivas al otro usuario, por lo que brotarán conductas agresivas y hostiles hacia el mismo.

Disociación

El siguiente factor que favorece la desinhibición es la disociación que siente el individuo favorecida por la diferencia de dos mundos: el mundo online y el offline. Puesto que ambos tienen características que lo diferencian del otro, es un proceso natural el distinguir entre uno y otro sintiendo que las consecuencias o los actos de uno son independientes del otro. Es por ello que el sujeto se permite desinhibirse y crear un avatar, una personalidad alternativa a él mismo, y los actos que se cometan en el mundo virtual no los siente como propios, sino como pertenecientes a su alter ego.

Este factor no siempre está presente. En el lado opuesto, podemos encontrar individuos pertenecientes a la nuevas generaciones que utilizan Internet como una extensión más de su propio mundo, pero esto también es igualmente peligroso puesto que ponen a disposición de cualquiera todos los datos que exponen en estos medios. Es por ello que los primeros son los perfectos criminales que se desentienden de los actos que llevan a cabo a través del ordenador, mientras que los segundos son las perfectas víctimas ya que se exponen demasiado.

Minimización de la autoridad

Con este aspecto Suler pretende poner de manifiesto como la autoridad o los estatus de la vida real quedan a un lado cuando entramos en la esfera virtual. Podemos decir que la autoridad en la red únicamente se ve sujeta a la dialéctica del usuario o al poder que tenga sobre el dominio, blog, foro o cualquier otro espacio virtual.

Es por ello que se utilizan las redes sociales e Internet para atacar a aquellos que el sujeto percibe como superiores en offline, por ejemplo a jefes, a compañeros de trabajo más apreciados o con mayor poder en la empresa, o incluso en el mundo académico, al compañero más popular.

Como podemos apreciar, los distintos factores de riesgo que señala Suler podrían explicar el hecho de que Internet nos pueda resultar más atractivo a la hora de saltarnos las normas. Aunque la personalidad, tal como aclara el profesor, también es un factor muy influyente, estas circunstancias favorecen un entorno delictivo y hacen que los delitos cometidos a través de las TICs se toleren más que el resto. Por lo tanto, las técnicas de prevención de ciberdelincuencia deberían centrarse en estos aspectos para conseguir el objetivo de reducir sus cifras. 

Publicado por:

Andrea López
Andrea López