LAS MUJERES DELINCUENTES EN LAS TEORÍAS CRIMINOLÓGICAS

La delincuencia femenina ha sido la gran olvidada en Criminología. Durante muchas décadas los estudios sobre criminalidad femenina han sido un mero apéndice de los de criminalidad masculina o en otras situaciones, se han extendido las teorías e investigaciones realizadas sobre hombres delincuentes a las mujeres. En cuanto a las teorías criminológicas, en la mayoría de ellas se vende una imagen estereotipada de la mujer. Por tanto, en las siguientes líneas realizaremos una breve aproximación al papel de la mujer en algunas teorías criminológicas.

Las primeras teorías sobre criminalidad femenina relacionaban su delincuencia con los procesos hormonales de las mujeres, es decir, con la maternidad, el climaterio y la menstruación. En esta línea, Lombroso después de estudiar al hombre delincuente, realizó una investigación sobre la mujer delincuente llegando a la conclusión que eran inferiores, deficientes, malvadas, viciosas, masculinizadas y que cometían delitos por sus sentimientos innatos de avaricia, envidia, venganza, celos y maldad. Finalmente, Lombroso afirmó que la auténtica degeneración femenina era la prostitución, ya que las mujeres perdían el sentimiento femenino más intenso, detrás de la maternidad, el pudor. La misma línea siguió Freud afirmando que las mujeres delincuentes sentían envidia de la estructura sexual de los hombres y deseaban "masculinizarse".

Y Thomas en su obra "Sex and Society", partiendo de las teorías de Lombroso añadió que las mujeres tienen un instinto natural de ser madre y cuando ese deseo no es satisfecho provoca que la mujer delinca. Además, afirma que el rol de la mujer en la sociedad es ser madre y esposa, ya que cuando cumplen con esos roles tradicionales no delinquen.

Este conjunto de teorías perpetúan los estereotipos de género considerando que la mujer debe permanecer en la esfera privada, con el rol de cuidadora y madre.

Hay otro grupo de teorías, las de la estructura y control social, que ofrecen una explicación a porque las mujeres cometen menos delitos que los hombres (en 2017 las mujeres condenadas en España suponían un 20% de la delincuencia total).

Por ejemplo, Cohen en su Teoría de las Subculturas afirmaba que las mujeres no se unían a bandas juveniles porque no se adecuaban a las expectativas sociales que tenía la sociedad sobre ella, ni a su rol de feminidad. Es decir, el estatus de las chicas era incompatible con pertenecer a una banda y se añadía que las jóvenes sufrían más control formal e informal que los jóvenes.

Por otro lado, la Teoría de la Asociación Diferencial (Sutherland), según sus autores, es una teoría sin especificación sexual pero rara vez se nombra a las mujeres en sus investigaciones. Esta teoría defiende que la conducta criminal es aprendida a través de la socialización y una parte de la corriente criminológica feminista defendió que esta teoría podía ser el punto de partida para esclarecer las diferencias en las tasas de delincuencia femenina y masculina, ya que hombres y mujeres son socializados de forma distinta.

Siguiendo esta línea, la Teoría del Control Social de Hirschi se basa en porque las personas cumplen las leyes, es decir, busca los factores de protección que tienen las personas ante la delincuencia. Este autor atribuía las diferencias de género en el delito a la socialización diferencial de género. Las mujeres estaban más vigiladas y controladas desde la infancia y por tanto, tenían menos oportunidades para delinquir.

Finalmente, durante la segunda ola de feminismo con el surgimiento de la criminología feminista aparecieron también dos teorías sobre la liberación de la mujer.

Por un lado, la Hipótesis de la Igualdad de Género que explicaba el aumento de la criminalidad femenina por la introducción de las mujeres en la esfera pública, ya que al salir de la esfera privada sufrían menos control social y tenían más oportunidades delictivas. A este fenómeno se le llamó el lado oscuro de la liberación femenina, ya que las autoras de esta hipótesis afirmaban que a medida que aumentara la igualdad, las mujeres cometerían más delitos.

La otra hipótesis fue la de la Desigualdad de Género, donde se sugería que las relacione de poder patriarcales llevan a que haya desigualdad, lo que lleva a las mujeres a la marginalidad y pobreza económica. Por lo tanto, según esta autora a mayor igualdad, menor delincuencia femenina, debido a que la pobreza y la discriminación son factores de riesgo para las mujeres.

Estas teorías siguen sin comprobarse en la actualidad, ya que el porcentaje de mujeres delincuentes sigue siendo ostensiblemente inferior al de los hombres.

En la actualidad las investigaciones y teorías sobre criminalidad femenina siguen siendo muy inferiores al de los hombres. En criminología sigue existiendo la denominada "ceguera de género" y el primer paso para avanzar es "desnaturalizar" el rol social designado a las mujeres y redefinir su relación con la delincuencia.


> Publicado por: 

Noelia Aranda
Noelia Aranda


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