Los controles de seguridad

Si tuviésemos que establecer cuál de todas las funciones que realiza un vigilante de seguridad es la más común, seguramente la respuesta sería la de control de accesos.

El control de accesos es una función tan habitual debido a su transversalidad, ya que son múltiples las instalaciones de toda índole en las que tenemos algún tipo de control para acceder al interior, siendo así mismo una función compleja por diversos motivos, tales como la relación con usuarios de la instalación, ya que las relaciones humanas siempre son complicadas y lo son aún más cuando una de las partes debe imponer medidas de control a la otra; ¿a quién le gusta que le controlen?; la respuesta es sencilla: a nadie nos gusta, y menos en la vorágine diaria de problemas laborales, personales, prisas y horarios. Otro problema que se presenta es el legal, al incidir la actividad sobre derechos fundamentales de los ciudadanos.

Técnicamente los controles pueden ser de personas, de vehículos y de mercancías (paquetería, correspondencia...). Además, convendría distinguir entre controles de acceso y controles de seguridad.

El control de accesos es el punto a partir del cual ya no se accede libremente, sino solamente aquellos que estén autorizados; es decir, se mira quién accede, pero nada más. Esto puede hacerse mediante un medio técnico (por ejemplo, un torno), mediante un medio humano o mediante una mezcla de ambos.

El control de seguridad, en contrapartida, implica un pasito más. No sólo se supervisa quién accede, sino también en qué condiciones lo hace, ya que a partir de ese punto hay cosas que no se pueden pasar. Por tanto, además de ser necesario disponer de una autorización se debe verificar que en todo lo que pase por el control (persona, vehículo o cosa) no figuran objetos o sustancias prohibidas. La mayor parte de las veces eso debe hacerse contando simultáneamente con medios técnicos de detección (detectores de metales, rayos x...) y vigilantes de seguridad que los operan. En muchos casos esos controles de seguridad incluyen lógicamente el control de accesos, aunque hay excepciones a estas premisas, como por ejemplo accesos a estadios deportivos o eventos, en las que principalmente se realizan cacheos sobre los asistentes y registros sobre sus pertenencias, aunque eventualmente se han empleado medios técnicos y la tendencia es a utilizarlos cada vez más; también es una excepción el acceso a algunos edificios oficiales tales como delegaciones de Hacienda, en las que sin identificación previa y sin necesidad de estar autorizados, ya que se accede a una zona de libre acceso, los ciudadanos han de pasar para el primer acceso un control de seguridad.

Pero la finalidad de este artículo no es realizar un manual didáctico, sino provocar el debate sobre la utilidad de estos controles y si cumplen su finalidad.

Desde el punto de vista jurídico hay que señalar que algunas actividades tienen normativa más o menos específica al respecto (aeropuertos, puertos, eventos deportivos...).

Genéricamente no podemos dejar de señalar lo que establece la Ley 5/2014, de seguridad privada. En contraposición a lo que establecía el artículo 11.1 b) de la anterior ley de seguridad privada (Ley 23/92) en la que sólo se aludía a la posibilidad de efectuar controles de identidad en el acceso o el interior de los inmuebles sin posibilidad de retener la documentación personal, el artículo 32.1 b) de la actual ley de seguridad privada dispone: "Efectuar controles de identidad, de objetos personales, paquetería, mercancías o vehículos, incluido el interior de éstos, en el acceso o en el interior de inmuebles o propiedades donde presten servicio, sin que, en ningún caso, puedan retener la documentación personal, pero sí impedir el acceso a dichos inmuebles o propiedades. La negativa a exhibir la identificación o a permitir el control de los objetos personales, de paquetería, mercancía o del vehículo facultará para impedir a los particulares el acceso o para ordenarles el abandono del inmueble o propiedad objeto de su protección."

Desde mi punto de vista, técnicamente este es uno de los mejores artículos de la ley, que ha contribuido a despejar todas las dudas que en la normativa anterior se suscitaban.

Pero, volviendo al aspecto técnico, aunque no perderemos de vista el ámbito jurídico, ¿consiguen su finalidad los controles de seguridad?

En España posiblemente el nivel más alto en los controles de seguridad se vea plasmado en los aeropuertos y las centrales nucleares. Aunque evidentemente hay que adaptar el control al tipo de instalación y su actividad, si tomamos como referencia el estándar aeroportuario, aún con sus defectos, y lo comparamos con controles de seguridad en otras instalaciones, encontraremos en estos muchas carencias o incógnitas.

En muchas instalaciones existen controles tipo compuesto por un arco detector de metales, un escáner de rayos x y vigilantes de seguridad. Sobre estos controles me surgen algunas incógnitas.

Por un lado, hemos de tener en cuenta que un filtro de control debe tener un diseño adecuado en cuanto a medios técnicos y humanos, pero en gran parte de ellos nos encontramos con que un solo vigilante de seguridad esta observando el paso de la persona por el arco detector, visualizando en la pantalla de la radioscopia las pertenencias de esa persona y solicitándole la documentación además de anotar los datos en muchas ocasiones.

Dado que la seguridad es un proceso científico en el que se aplica la lógica y las medidas que se adoptan no son fruto de la casualidad, sino que se toman en base a un adecuado análisis de riesgos, si colocamos en un control los medios de detección antes citados entiendo que su finalidad será detectar amenazas, en particular las más graves y comunes a cualquier tipo de servicio, como son las armas blancas, las armas de fuego y los artefactos explosivos. Si esto es así, es probable que la persona que accede con un arma o un artefacto explosivo y es detectado sea un terrorista, y, sin embargo, en muchos de los casos la capacidad de respuesta queda reducida a una defensa de goma que porta ese vigilan; creo que me he perdido algo en el diseño de ese control...

Es de todos conocido en el sector que en gran parte de esos servicios la primera instrucción que, tristemente, recibe un vigilante es "no se te ocurra cachear a nadie". Sin entrar a valorar la legalidad de los cacheos efectuados por el personal de seguridad privada, cosa ya hecha en un artículo anterior de este mismo blog de forma extensa, ¿cómo podemos resolver una alarma continuada en el arco de seguridad sin proceder al cacheo? La solución ideal no es la aplicada en algunos sitios de pasar a continuación un detector manual de metales, ya que, si dos detectores detectan lo mismo, en este caso metales, y uno generase alarma y otro no, algo estaría fallando. De igual manera si el detector manual también generase alarma, seguiríamos sin resolver esta. No he presenciado jamás un cacheo en este tipo de servicios, sobre todo en edificios oficiales; quizás pueda influir que en gran parte de los casos no existe allí ningún responsable de seguridad habilitado...

En el mejor de los casos, si al equipo de vigilancia se le permitiese cachear, podemos encontrarnos el inconveniente de que en él sólo tenemos vigilantes de un sexo, o que, si es un puesto de un solo vigilante de seguridad, sea este hombre o mujer, no podríamos cachear aproximadamente al 50% de los usuarios.

Otra cuestión a valorar, además de los medios técnicos y humanos, es la existencia de un protocolo adecuado y de la formación oportuna del personal. En muchos de los casos, tengo los medios, como ya hemos señalado, tengo personal competente, pero no tengo un mísero procedimiento. Hemos hecho una inversión costosa en medios materiales y humanos, pero, ¿qué debe hacer el vigilante de seguridad cuando en su control detecta la amenaza? ¿Rezar? ¿avisar a su mamá? Los responsables de seguridad, de haberlos, deberían plantearse cuestiones tales como: ¿tengo capacidad de dar respuesta armada? ¿No la tengo en el control pero sí en la instalación? ¿No la tengo en la instalación y debo esperar ayuda externa? ¿Intervengo sobre el delincuente o fingimos que no pasa nada y le controlamos hasta poder intervenir oportunamente? ¿Tengo un pulsador de emergencia que puede emitir una señal discreta a un centro de control? ¿Tengo alguna cámara de CCTV desde la que puedan percatarse de mi situación? ¿Tengo comunicaciones para informar del incidente de forma discreta y con un código preestablecido? Posibles incidentes de este calibre no pueden dejarse al azar, y, además, debemos sacar partido a la inversión que se ha hecho, la cual por cierto ha sido para alcanzar un objetivo, que difícilmente podremos alcanzar de esta manera.

También existe la problemática en los controles de seguridad de la inspección de usuarios con peculiaridades especiales. Desgraciadamente es habitual no tener previsto cómo inspeccionar a estos colectivos de ciudadanos y, debido a ello no se les inspecciona. Hace unos días, impartiendo formación le pregunté a un vigilante de seguridad que prestaba servicio en el acceso de un edificio oficial de estas características lo siguiente:

  • ¿Cómo inspeccionáis los carritos con bebés que acceden a vuestra instalación?; respuesta: "no se les inspecciona, pasan por fuera del arco y no se hace ningún registro"
  • ¿Cómo inspeccionáis a las mujeres embarazadas?; respuesta: "no se les inspecciona, pasan por fuera del arco y no se hace ningún registro"
  • ¿Cómo inspeccionáis a personas con marcapasos o implantes por motivos de salud?; respuesta: "no se les inspecciona, pasan por fuera del arco y no se hace ningún registro"
  • ¿Cómo inspeccionáis a los menores?; respuesta: "no se les inspecciona, pasan por fuera del arco y no se hace ningún registro"
  • ¿Cómo inspeccionáis a discapacitados que van en silla de ruedas, a personas que lleven andadores o personas que van con bastones o muletas?; respuesta: "no se les inspecciona, pasan por fuera del arco y no se hace ningún registro

Mi última pregunta necesariamente tuvo que ser: ¿inspeccionáis a alguien?; al final van a ser más las personas exentas que las inspeccionadas...Todos sabemos que cuantas más excepciones haya, más posibilidades tiene el delincuente para cometer su acción.

Cuando yo mismo paso por algunos de estos controles me quedo perplejo. Hay algunos ciertamente curiosos, como los de ADIF, en los que si uno lleva un objeto prohibido en la maleta el vigilante de seguridad actuará, pero si lo lleva en el bolsillo no pasa nada, porque nadie se entera. ¿Soy yo el único que se pregunta por qué hay líneas del AVE en las que en algunas estaciones intermedias no se pasa control? En una ciudad cogí el tren dos días consecutivos, el primero pasé control, en el segundo no había control, el cual, por cierto, está en el andén, que a su vez está dividido por una mampara de aproximadamente 1,30 m.; los pasajeros hacíamos cola para pasar el control de seguridad y nos situábamos al otro lado de la mampara, y hecho esto, con los codos apoyados en la misma, como si de la barra de un bar se tratase, los pasajeros conversaban con sus acompañantes del otro lado de la mampara; ¿para qué se me revisa el equipaje si cualquiera me puede pasar lo que quiera por encima de la mampara?

Por falta de espacio no podemos extendernos demasiado, pero se me ocurren numerosos ejemplos y abundantes vivencias ocurridas en primera persona. Por mencionar algún otro supuesto, en el acceso a estadios de fútbol, tan tristemente de moda en los últimos tiempos, uno no puede pasar una navaja en el bolsillo, pero puede hacerlo tranquilamente en la planta del pie...

A veces, cuando imparto formación, digo a mis alumnos que la persona que más sabe de seguridad en este país es Pepe Reina, el portero de fútbol. ¿Recuerdan el anuncio de tv?: "Me siento segurooo..." La seguridad, más allá de lo que en realidad sea, es una sensación, lo que percibimos subjetivamente, y con ella juegan los terroristas intentando causar miedo, y jugamos los buenos, intentando que, aunque esa seguridad no sea muy grande, los ciudadanos no lo perciban; a veces tengo la sensación de que muchos de esos controles están puestos de cara a la galería.

Cuando empecé en la seguridad un profesor me dijo: "los malos no son tontos, son malos". Al volver a casa por la tarde veo en la estación de Chamartín a los miembros de unidades del CNP con su arma larga terciada; cuando al día siguiente vuelvo por la mañana a las 7:30 no están; ¿dónde estarán? ¡Ah, se me olvida siempre que los terroristas no entran hasta las 8 a currar, y que a partir de las 20 horas no cometen atentados!

En un Nivel de Alerta 4 dentro del Plan de Prevención contra el terrorismo, deberíamos plantearnos muchas cosas. España, por desgracia, lleva más de 100 años luchando contra el fenómeno terrorista, de todos los colores. Durante décadas, hemos sido uno de los países con más controles de seguridad en el acceso a instalaciones y más medios, fruto de la amenaza que suponía ETA. Hoy, seguimos teniendo en esas instalaciones todos esos medios en los controles, pero el enemigo ha cambiado, no es el mismo, y, por tanto, nuestra forma de protegernos tampoco puede ser la misma. Hagamos autocrítica y también un esfuerzo por apoyar a nuestros grandísimos profesionales en esas instituciones y porque se dote de ellos a los que no las tienen.

Publicado por:

José Ignacio Olmos
José Ignacio Olmos