Memoria histórica: Un punto de vista desde la victimología

España sufre de estrés postraumático desde 1939, a causa de la contienda civil iniciada por el golpe de estado del 17 de Julio de 1936, y agudizado por una dictadura de 40 años, no tratada durante la transición. El actual gobierno, presidido por Pedro Sánchez, ha anunciado que quiere establecer una Comisión de la Verdad para investigar los sucesos de la Guerra Civil y de la Dictadura de Franco, donde se produjeron flagrantes vejaciones de los Derechos Humanos. Creo que esto es un paso importante para nuestra sociedad, y por ello voy a analizarlo desde el punto de vista de la victimología, pues al fin y al cabo lo que queda de una guerra y de una dictadura es la memoria de las victimas que produjeron sus actos y que acarrearon con sus consecuencias.

¿Qué es una Comisión de la Verdad?

Según el documento de la ONU Instrumentos del Estado de Derecho para sociedades que han salido de un conflicto. Comisiones de la Verdad (2006), la Comisión de la Verdad es un órgano de investigación oficialmente autorizado, de carácter temporal y no judicial, que tiene como labor ayudar a una sociedad a comprender y reconocer una historia que se niega o se pone en tela de juicio, y con ello dar a conocer públicamente los testimonios y las historias de las personas damnificadas, que a menudo se han ocultado a la población. Así también intenta prevenir que se produzcan nuevos abusos, formulando recomendaciones específicas en materia de reformas institucionales y políticas.

Las Comisiones de la Verdad ciñen sus investigaciones a un espacio de tiempo concreto, cuando se produjeron las infracciones más graves, y suelen tener una duración máxima de dos años, en los cuales realiza numerosas entrevistas a testigos y perjudicados por tales infracciones, recopilan información de toda clase de archivos, sin restricción alguna - incluso clasificados - y formulan un documento en el que concluyen una serie de medidas y recomendaciones a adoptar por el gobierno. Una primera aproximación a la que se aplicaría en el caso de la Guerra Civil Española y la Dictadura sería el estudio desde el mes de julio de 1936 hasta la aprobación de la Constitución el 6 de diciembre de 1978, según el diario El País. El siguiente vídeo resume muy bien como será todo el proceso:

¿Por qué es importante realizarla?

Las Comisiones de la Verdad se suelen hacer en países que salen de un conflicto y están en proceso de transición. España será un caso diferente, pues ya han pasado más de 80 años del inicio de la contienda y 40 en las que volvió a la senda de la democracia. Pero los últimos acontecimientos, siendo el más reciente la exhumación de los restos del dictador, han dado luz a la necesidad de entender lo que pasó, atender y dar voz a las víctimas y cerrar heridas, entre las cuales la recuperación de los restos de las fosas - unas 2382- por parte de los seres queridos o familiares.

Incorporar la memoria a la historia es importante pues, como decía Walter Benjamin, la historia la escriben los vencedores mientras que la memoria cuestiona ese relato. En este particular caso ayudaría a "poner el foco en la construcción de una sociedad y una ciudadanía más respetuosa con la legalidad, la democracia y los derechos humanos", palabras de Rafael Escudero Alday, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.

Las personas dañadas por la contienda civil y la represión posterior, se podrían considerar en dos categorías de la tipología de Neumann; colectivas - un golpe de estado y las acciones violentas que se desempeñan atentan contra bienes jurídicos que son propiedad de la sociedad en su conjunto - y sociales - en la represión las personas que fueron fusiladas estaban en una posición de predisposición victimal, al no pertenecer al conjunto vencedor en el territorio. Estas personas sufrirían la llamada victimización primaria, pues se convierten víctimas de delitos. Pero, además, las personas supervivientes de estos acontecimientos sufrieron un segundo proceso de victimización - victimización secundaria - pues el sistema penal no ha dado respuesta a sus demandas de reparación del daño sufrido. Y si rizamos el rizo, también victimización terciaria, sufrida por las personas que pasan por el sistema penitenciario - y muchas de ellas pasaron largos años en la sombra - y que sufren secuelas como la estigmatización de haber pasado por la cárcel y el rechazo social que eso genera.

Pero no solo el daño sufrido es este. Tras el estallido de violencia que significó - asesinatos, secuestros, violaciones, etc... -, las personas que la sufrieron en sus carnes quedaron marcadas también psicológicamente. El suceso traumático que suponen deriva en lesiones psíquicas y secuelas emocionales para las personas dañadas y su entorno más próximo. Lesiones psíquicas que desembocan en trastornos desadaptativos, Trastorno de Estrés Postraumático y cambios de personalidad; tanto a nivel cognitivo - p.e. indefensión -, psicofisiológico - p.e. sobresaltos continuos e hipervigilancia -, y a nivel conductual - p.e. apatía y dificultades per a volver a la vida diaria.

Si todo esto no es tratado, deriva en secuelas emocionales que incapacitan permanentemente y provocan una modificación de la personalidad a conductas de hostilidad y rabia, dependencia emocional o suspicacia.

Suficientes razones humanas para realizarla, ¿no creéis?

Conclusión

Los casos en los cuales se vulneran bienes jurídicos de naturaleza supraindividual - p.e. golpes de estado, genocidio... - son delitos que por definición se pueden perseguir de oficio, que carece de sentido exigir la denuncia del perjudicado porque no es un daño individual. Además, la tasa de delincuencia oculta en estos delitos es muy elevada, y a medida que vaya pasando el tiempo, los testigos de aquellas historias desaparecerán y quedarán en el olvido. Un olvido forzado por una Ley de Amnistía que fue un parche en las heridas de unos y una vía de escape para los actos de otros.

Una Comisión de la Verdad con un apoyo institucional fuerte, con la presencia de nuestros mejores profesionales en diferentes campos, la colaboración de ONG extranjeras y nacionales, asociaciones pro memoria histórica y sin barreras para su trabajo, dará alivio a una gran mayoría de personas de nuestro país y honrará la memoria de nuestros seres queridos, más allá de posiciones e ideologías, pues para que una sociedad pueda vivir en harmonía y paz, es necesario que reconozca sus errores y los enmiende para que en un futuro no vuelva a cometerlos. Pues si los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla...imaginemos que ocurre con los que pierden su memoria.

Publicado por:

Javier Andrés Caballero
Javier Andrés Caballero