Neurogénesis criminal

Neurogénesis criminal

¿Eres atrevido?, ¿simpático?, ¿introvertido?, ¿obstinado?, ¿agresivo?... ¿Cuánto de esto depende de ti y cuanto no? Hoy en día tenemos los medios para esclarecer estas y muchas más preguntas. Podemos indagar en el comportamiento, en el porqué de ser de una forma y no de otra, y por supuesto el porqué de nuestros pensamientos y nuestros actos, ¿Cuánto es culpa nuestra y cuanto es de nuestra genética?¿ Cuánto controlamos y cuanto nos controla a nosotros nuestro propio cuerpo, nuestro cerebro, nuestros genes, hormonas, factores ambientales durante nuestro desarrollo, etc.? Si las enfermedades mentales que derivan en delito son causa de fallos genéticos o se pueden modular. No sabemos si el hecho de ser una buena persona o un criminal nos viene ya codificado en el ADN o podemos hacer algo para modelar lo que llegamos a ser como personas. Aquí expondremos algunos de los estudios y seguimientos que se han hecho sobre estudios de comportamiento que nos puedan ayudar a resolver las dudas. Haremos un viaje a nuestro cerebro para ver cómo funciona y como nos hace funcionar a nosotros y si podemos encontrar a través de él las respuestas que necesitamos. ¿Nacemos o nos hacemos criminales?

Incluso las pautas de comportamiento más sencillas, están bajo un complejo control neurohormonal, e influidas por más de una sustancia química en compleja interacción mutua. El cerebro es el encargado de orquestar el orden entre los diferentes neurotransmisores, neuromoduladores o neurohormonas, que permiten nuestro correcto funcionamiento, pero no actúan en solitario, sino que en cualquier conducta muestran una compleja interacción entre sí, por lo que hay que investigar si son correctamente secretados por las glándulas correspondientes, si hay correcta comunicación entre los núcleos cerebrales en los que actúan, o si hay algún fallo en la cadena de actuación ya sea a nivel fisiológico o químico.

Con la realización de diversos estudios, se ha llegado a determinar desde el punto de vista neurofisiológico que hay alteraciones del diencéfalo que marcan el comportamiento emocional en los individuos, estas alteraciones pueden provocar reacciones agresivas, violentas o inadecuadas.

El comportamiento agresivo de un individuo, se suele desencadenar cuando se enfrenta a situaciones de estrés de las que no puede salir solo, entonces se activan unos sistemas instintivos de defensa, que pueden desembocar en agresión predatoria, es decir, de ataque, o en el tipo de agresión defensiva (impulsiva).

La agresión predatoria y defensiva, están reguladas inversamente con interacción a diferentes niveles cerebrales, incluyendo PAG (área gris periacueductal).

Cuando se estudia la agresión predatoria vemos que, se puede desencadenar desde el núcleo lateral del hipotálamo, la lateral del periacueductal también está implicada.

El área tegmental ventral (con neuronas dopaminergicas implicadas en comportamientos motivacionales) tiene sentido que esté relacionada con la agresión predatoria, porque la zona lateral del hipotálamo tiene relación con el hambre.

La amígdala medial se activa, e inhibe la agresión predatoria, que envía proyecciones hacia el hipotálamo medial, que activa a su vez neuronas gabaergicas y estas neuronas inhiben el área del hipotálamo lateral, por tanto la agresión predatoria se bloquea. Al mismo tiempo aparece agresión defensiva, que se potencia con actividad de la amígdala medial, que proyecta a neuronas glutamaergicas, que actúan en la sustancia periacueductal y da lugar a la rabia defensiva.

Para poder ejercer un control sobre la ira defensiva, hay que tener en cuenta que la estimulación de la amígdala medial ejerce un efecto de activación de esta conducta, y que el Hipotálamo lateral actúa como inhibidor.

Se pueden observar la comunicación entre los diversos núcleos cerebrales en el momento de la activación de la conducta agresiva del individuo, es un proceso muy complejo en el que intervienen diversas estructuras biológicas que a su vez interaccionan con muchas otras y hay que estudiar los puntos en los que se pueden producir los desequilibrios que conduzcan hacia la activación de la conducta agresiva y como poder modularlos para controlar dichos comportamientos. Con ello, tal vez ayudarnos a comprender y mejorar la calidad de vida del sujeto que lo desencadena.

Podremos ofrecer apoyo a familiar o a personas que sufran este tipo de conductas y quieran o necesiten ayuda o para mejorar y prevenir conductas descontroladas y peligrosas.

De entre algunos de los estudios revisados destaca el del psicólogo Kent Kiehl, que revela la diferencia del comportamiento cerebral entre psicópatas y las personas sin psicopatías. En su estudio realizó escáneres cerebrales y encontró diferencias significativas entre los psicópatas y los que no lo eran.

Las principales diferencias que obtuvo fueron del sistema paralimbico, en áreas de la corteza frontal orbital, área del cíngulo anterior y de la amígdala. Estas son regiones activas durante reacciones emocionales, algunas especialmente relacionando interacciones sociales con la empatía del individuo.

Casi todos los investigadores que estudian estas teorías enfocan sus investigaciones hacía dos áreas del cerebro:

- El hipocampo: es una porción del lóbulo temporal que se encarga de regular la agresión y a su vez transforma la información en memoria.

- El cuerpo calloso: es un puente constituido por fibras que conecta los dos hemisferios cerebrales.

Estos estudios se enfocaron en lo que se consideró "psicópatas exitosos", considerados como tales aquellos que evitan ser capturados y los "psicópatas fallidos", los que por desgracia siempre terminan siendo atrapados por la justicia.Al comienzo de estas investigaciones se hizo un enfoque dirigido al hipocampo cerebral, estudiando las dos categorías de psicópatas utilizando imágenes magnéticas avanzadas y escáneres.

El hipocampo es un núcleo importante, puesto que, se ocupa de la regulación de la agresión y de la distinción de situaciones de alerta que han de evitarse y temerse.

Existe un proceso conocido como "miedo contextual condicionado". Este proceso forma parte del aprendizaje sobre lo que se puede o no hacer. En psicópatas se ha observado ciertas anormalidades emocionales, impulsividad y falta de control, que se creen que están influenciadas positivamente por el circuito que conecta hipocampo con corteza prefrontal.

Se trata de saber distinguir lo que está bien o está mal en una situación concreta. La diferencia entre el psicópata exitoso y el que no lo es, es que el primero tiene mayor habilidad para distinguir el miedo a ser atrapado y guiar su comportamiento para reducir las posibilidades de que lo descubran. En los estudios preliminares se demostró que la mayoría de los psicópatas exitosos y los controles tenían hipocampos asimétricos.

Un 94% de los psicópatas no exitosos tenían el mismo defecto, una anormalidad en el hipocampo, siendo el lado derecho mucho mayor que el izquierdo.

En este estudio se exploró la teoría de que los psicópatas que tienen defectos en el hipocampo resultaban ser insensibles a las señales del entorno que le puedan indicar una posible captura, lo que les hace más vulnerables.

Ambos tipos de psicópatas comparten el defecto de ser incapaces de sentir empatía por los demás.

Estos mismos resultados fueron reafirmados en otro estudio cuyo enfoque era el cuerpo calloso. Estos son de los primeros estudios que relacionan este núcleo y su importancia, con la psicopatía.

La idea de que el cerebro de los Psicópatas esta ensamblado de manera diferente al de las personas normales, se reafirma con estas investigaciones.

Estos científicos demostraron que de promedio, los cuerpos callosos de los psicópatas eran más grandes por un 23% y más largos por un 7% que los de los grupos controles.

Además del tamaño se encontraron diferencias en las paredes del cuerpo calloso, era más delgado que el normal, lo que indica que ha habido un trastorno durante el desarrollo embrionario.

Otra de las variables alteradas, es la velocidad de transmisión de información de un hemisferio a otro a través del cuerpo calloso. En el caso de los psicópatas se encontró anormalmente alta, no implica que haya un mal funcionamiento ni un funcionamiento superior, pero con el aumento del tamaño se detectan remordimientos reducidos, menor capacidad emocional y pocas relaciones sociales (identificativo de sociópata y narcisismo patológico), también trastornos autistas entre otros.

Estas investigaciones demuestran diferencias morfológicas y de comportamiento, pero aun se mantiene bajo estudio. Se sabe, que estas personas no reaccionan de manera normal, pero aun se desconoce si pueden influenciar otros factores y modular estos comportamientos, es por ello que se mantiene como tema de actual interés y se revisan investigaciones como esta con cada caso nuevo que aparece a la luz.


Publicado por: 

Bárbara Albors
Bárbara Albors


Bibliografía:

Tesina del Máster en criminalística por Bárbara Albors

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