Por qué las organizaciones criminales utilizan criptomonedas

La aparición de las nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TICs) ha ocasionado cambios en todos los ámbitos de la sociedad, incluido en el de la delincuencia. Esta situación no solo ha provocado que el cibercrimen sea una de las principales áreas delictivas de la delincuencia organizada, sino que también ha servido para que estos grupos se beneficien de las ventajas que ofrecen las TICs en el desarrollo de sus actividades delictivas tradicionales.

De este modo, la tecnología se ha considerado como una de las formas que utilizan los grupos de criminalidad organizada para llevar a cabo sus actividades junto con la corrupción, el lavado de dinero, el fraude documental, el comercio online, la violencia y la extorsión (SOCTA, 2017).

Pero ¿por qué ha sido tan popular el empleo de las nuevas tecnologías entre los grupos de delincuencia organizada? Pues bien, el sentido que tiene es que, dado que la estructura de la criminalidad organizada ha pasado a formar redes internacionales, estas herramientas permitirían la comunicación entre los diferentes grupos y el desarrollo de sus actuaciones de una forma mucho más rápida, barata y con un mayor alcance difícil de detectar por las autoridades.

Dentro del avance tecnológico que facilita la delincuencia organizada se encuentran las criptomonedas que son un tipo de moneda virtual, es decir, que solo existen de forma digital que están protegidas por criptografía y que permiten la comisión de otras actividades delictivas de mayor gravedad.

En la actualidad hay más de 1200 tipos de criptomonedas como Ethereum, Ripple, Litecoin, etc., sin embargo, fue el Bitcoin la primera criptomoneda que apareció y la más conocida y utilizada internacionalmente hasta el momento, por ello se centrará la atención mayormente en esta.

El Bitcoin fue propuesto por Satoshi Nakamoto (2008) en una lista de intercambio de correos sobre criptografía y fue lanzado al mercado en el año 2009. Se puede definir como una moneda electrónica y virtual peer-to-peer, lo que quiere decir que las transacciones se realizan de persona a persona sin intermediarios.

Este sistema está regulado por un complejo algoritmo informático que recoge de forma anónima todas las transacciones realizadas y las almacena en la llamada Blockchain (Fernández, 2018, p.11).

El fundamento de esta moneda según Nakamoto (2008) era conseguir transacciones irreversibles entre los usuarios aseguradas mediante pruebas criptográficas, de forma que no tuviera que intervenir ningún tercero y se redujeran los costes de estas transacciones. De esta forma, se impide que una persona pueda pagar dos veces con la misma moneda y se cometa fraude.

En la actualidad, autoridades y medios de comunicación están advirtiendo cada vez más que los grupos de criminalidad organizada emplean criptomonedas para el desarrollo de sus actividades delictivas. Esto lleva a preguntarse, ¿qué tienen de peculiar este tipo de monedas virtuales frente a las monedas nacionales para que sean utilizadas en la delincuencia organizada?

Pues bien, para los Bitcoins son las características propias de esta moneda las que los hacen atractivos para los grupos de criminalidad organizada:

· Descentralización: el hecho de que la moneda no esté centralizada quiere decir que no hay ninguna organización que respalde su valor y controle su emisión, por lo que cualquier persona puede descargarse el software y formar parte de la red Bitcoin pudiendo hacer cambios. Esto permite a los grupos de criminalidad organizada realizar transacciones que fácilmente escapan al control de las autoridades.

· Fácilmente accesible en todo el mundo: dado que se trata de una moneda virtual únicamente disponible de forma digital, las transacciones se realizan de forma virtual teniendo alcance internacional. Se puede pagar con Bitcoins en cualquier parte del mundo sin necesidad de cambiar a la moneda nacional (euros, dólares, pesos, etc.), aunque existe esa posibilidad si se desea recuperar el dinero de forma física.

· Coste mínimo de las transacciones: las transacciones realizadas con estas criptomonedas tienen costes reducidos que no dependen de las cantidades transmitidas, a diferencia de las transacciones con dinero físico.

· Permite realizar transacciones internacionales peer-to-peer: este tipo de transacciones, a diferencia de las que se realizan de forma habitual, se hacen efectivas a los pocos minutos de que los mineros verifiquen la transacción. De esta forma, el dinero llega directamente a la otra persona sin intervenciones de ningún nodo central y sin esperar varios días.

· Anonimato: aunque cada una de las transacciones realizadas con Bitcoin quedan registradas en la Blockchain pudiendo consultarse públicamente, lo cierto es que las direcciones que aparecen no están relacionadas con ningún tipo de dato personal que permita vincular la transacción con la identidad de una persona en concreto.

Junto con el anonimato propio de la criptomoneda se encuentran las características propias de la Darknet, una red anónima en la Deep Weba la que se accede mediante los softwares conocidos como The Onion Router (TOR), I2P y Freenety en la que se preservan la intimidad y el anonimato, permitiendo además, la comunicación mediante chats cifrados

· Disponibilidad como forma de pago en mercados delictivos: las criptomonedas como los Bitcoins constituyen un nuevo método de pago junto con las tarjetas prepago y los vales en línea que permiten mover grandes cantidades de fondos criminales, lo que permite transferir dinero internacionalmente evitando comisiones y las regulaciones de los bancos tradicionales (SOCTA, 2017). Los pagos realizados en la Darknet facilitan la comisión de delitos o la compra de productos necesarios para la comisión de estos.

· Posibilidad de cambiar a diferentes tipos de dinero nacional: cabe la posibilidad de que criptomonedas como los Bitcoins puedan ser transformadas a dinero nacional (euros, dólares, pesos, etc.), lo que facilita a los grupos criminales el lavado de dinero procedente de la delincuencia organizada.

· Operaciones irreversibles: las pruebas criptográficas que se realizan para grabar la transacción en la Blockchain son muy robustas, lo que provoca que estas operaciones no puedan deshacerse. Esto otorga seguridad a las transacciones.

· Falta de regulación en muchos países: la falta de regulación del uso de esta criptomoneda podría ser uno de los factores que faciliten su utilización para fines delictivos. En España se está trabajando en una directiva sobre la prevención del blanqueo de capitales que contemple la utilización de los Bitcoins con estos fines.

Todas estas características permiten a los grupos de criminalidad organizada realizar transacciones directamente entre personas de una forma rápida, anónima, irreversible, internacional y de bajo coste escapando al control de las autoridades del país, sin tener problemas con los cambios a la moneda nacional, con la posibilidad de convertir esa moneda a dinero nacional y pudiendo utilizarlas para pagar servicios o productos de interés en los mercados delictivos de la Darknet.

Teniendo en cuenta esto, el crimen organizado ha utilizado las criptomonedas para llevar a cabo determinados delitos y facilitar la realización de muchos otros.

En primer lugar, las criptomonedas como los Bitcoins son utilizadas por los grupos criminales para comprar productos ilegales en los mercados delictivos alojados en la Darknet. Suelen comprar productos como drogas ilegales, armas de fuego, bienes falsificados, documentos fraudulentos, especies en peligro de extinción, etc.

En segundo lugar, las criptomonedas han tenido un gran protagonismo en el blanqueo de dinero permitiendo introducir a la economía legítima dinero obtenido como ganancia del desarrollo de actividades delictivas. En esta tipología delictiva es conocido el caso de la operación "Tulipán Blanca" en el que una organización criminal dedicada al narcotráfico en España y Colombia blanqueaba el dinero obtenido mediante la compra de criptomonedas.

En tercer lugar, se han utilizado criptomonedas como los Bitcoins para pagar servicios que facilitaran el desarrollo de ciertas actividades delictivas, lo que se conoce como Crime-as-a-Service. Se contratan profesionales expertos en herramientas para llevar a cabo ciberataques (Cruptoware, ransomware, etc.).

En cuarto lugar, es frecuente la intervención de las criptomonedas en la ciberextorsión y en la sextorsión. La primera consiste en el secuestro del equipo completo o parte mediante la encriptación (Ransomware) exigiendo el pago de una cantidad de Bitcoins para liberarlo. El segundo consiste en la extorsión a sujetos con la publicación de fotos con contenido sexual si no se paga una determinada cantidad de Bitcoins.

Por último, se han usado también las criptomonedas para facilitar el desvío de fondos procedentes de la corrupción.

En conclusión, los grupos de delincuencia organizada utilizan las criptomonedas (en especial los Bitcoins), para el desarrollo de sus actividades delictivas debido a las características que estas presentan que facilitan la delincuencia organizada dificultando su detección y seguimiento. Por ello, es necesario que se conozcan estas características para que las organizaciones y autoridades sean conscientes del fenómeno y actúen al respecto con profesionales formados y capacitados en este ámbito.

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> Bibliografía:

Casas, E. (2017). La red oscura: En las sombras de Internet. El cibermiedo y la persecución de los delitos tecnológicos. España: La esfera de los libros.

EUROPOL (2017). Serious Organised Crime Threat Assessment (SOCTA). Recuperado de https://www.europol.europa.eu/activities-services/main-reports/european-union-seriousand-organised-crime-threat-assessment-2017

Fernández, A. (2018). Guía Bitcoin: La guía más práctica, completa y actualizada para iniciarse y avanzar en el mundo Bitcoin.

Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System. Recuperado de https://bitcoin.org/bitcoin.pdf