PSICOLOGÍA CLÍNICA vs PSICOLOGÍA FORENSE

La psicología CLÍNICA y la psicología FORENSE son dos áreas dentro del campo de la Psicología que están bien diferenciadas. En cambio, es curioso que únicamente la psicología Clínica cuenta actualmente en España con un reconocimiento oficial, a pesar de que, la psicología forense está plenamente consolidada en el sistema de justicia español, tanto desde la práctica pública como la privada.

Por un lado, la Psicología Clínica busca mejorar la calidad de vida de las personas (Labrador y Crespo, 2012; Echeburúa, Salaberria, De Corral y Cruz-Sáez, 2012), mientras que la Psicología Forense busca, como mencionamos en el post anterior en relación a este campo, orientar y facilitar al juez la toma de decisiones (Soria, 2006; Muñoz, 2013). Sí que es cierto que dentro de ambos campos es de elevada importancia el tener conocimientos de psicopatología general para poder realizar un trabajo adecuado y profesional, pero el que éstos sean necesarios no significa que el trabajo a realizar y los objetivos buscados sean los mismos.

El nexo de unión está en el interés de ambos por la valoración del estado mental del sujeto explorado. Para el psicólogo Clínico es el núcleo de su intervención, mientras que para el psicólogo Forense es un área más de exploración, con mayor o menor importancia, dependiendo del objeto pericial (Muñoz, 2010). A su vez, ambas evaluaciones se rigen por los mismos principios de toda evaluación psicológica: ambas implicarán una toma de decisiones para la solución de un problema, ambas es necesario que se puedan replicar, y ambas requieren una formulación de hipótesis y una posterior contrastación de las mismas.

Diferencias

La principal divergencia la encontramos en el contexto de evaluación (clínico o judicial) y en el objetivo de la intervención (asistencial o pericial): el objetivo de la intervención clínica es el diagnóstico y tratamiento de los desórdenes mentales dentro de un contexto asistencial o de ayuda, mientras que el objetivo de la actuación forense es realizar una valoración pisco-legal en un contexto judicial (Muñoz, 2010). Esta diferenciación delimitará, en la práctica, diferencias esenciales en cuanto a los conocimientos y habilidades de ambos perfiles profesionales (Echeburúa, Muñoz y Loinaz, 2011).

Veamos algunas más:

- Voluntariedad: en el caso de la psicología clínica, la persona a evaluar suele acudir a consulta de forma voluntaria porque necesita asesoramiento o ayuda psicológica; mientras que en la psicología forense la persona a evaluar acude a la evaluación de forma forzosa puesto que es parte del procedimiento legal y la pericial la solicita algún operador jurídico (jueces, fiscales o abogados).

- Empatía: el evaluado cobra una especial relevancia en el ámbito de la psicología clínica, donde la relación paciente-terapeuta es de vital importancia y, para fomentar lo que llamamos "alianza terapéutica" existe el secreto profesional. En cambio, en la psicología forense esta relación es más escéptica, puesto que la petición de evaluación siempre va en busca de ayudar a esclarecer un objetivo inicial que está en pleito. En este caso, no llega a darse esa empatía para poder asegurar la objetividad e imparcialidad en la pericial. Desde esta perspectiva, es más fácil poder observar posibles casos de simulación/disimulación que puedan aparentar los evaluados por las posibles ganancias secundarias que puedan derivarse de la evaluación, mientras que si existe alianza terapéutica es más difícil estar atentos a estos fenómenos, puesto que no se duda de la palabra del paciente.

- Confidencialidad: en la práctica clínica, existe el secreto profesional entre paciente y terapeuta, estipulada en el código deontológico para la práctica profesional (art. 40º CD), mientras que en la práctica forense esta confidencialidad se desarticula puesto que la información debe ponerse sobre papel para ayudar al Juez a tomar una decisión determinada.

- Tratamiento: en el ámbito clínico se necesita de un diagnóstico para poder ofrecer un tratamiento adecuado al problema que presente el paciente y así ponerlo en marcha para su recuperación futura; mientras que, en el ámbito forense, aunque puede ser importante el tener esta información para una recomendación o asesoramiento, éstos no ponen el tratamiento en marcha puesto que el objetivo de su intervención es la evaluación del objeto de la pericial.

Otras áreas diferenciadas son: (modificado de Muñoz, 2010)


¿Por qué es importante saber esto?

Después de todo lo comentado hasta ahora, es de vital importancia tener en cuenta que la intervención clínica o terapéutica con un paciente es incompatible al trabajo pericial con esta misma persona. Según el Código de Ética y Deontología Médica (art. 41.3), el terapeuta que lleva a cabo actividades asistenciales no puede realizar informes periciales a sus pacientes. En todo caso, puede suceder bajo requerimiento judicial que el psicólogo clínico pueda realizar un informe, pero éste será siempre un informe técnico o de estado (nunca un informe pericial). Es por esta diferenciación que hay que tener cuidado y explicar a la persona que acuda a consulta las diferencias entre ambos campos dependiendo de la necesidad que tengan.

Puede ocurrir que un día tengamos en consulta a una persona que necesite de ambas cosas. Por poner un ejemplo: acude a nosotros una mujer que está en pleno divorcio y está atravesando actualmente una depresión grave. En estos casos se trabajará POR SEPARADO. ¿Qué quiere decir esto? Que si trabajamos en un gabinete o somos varios los colegas que trabajamos juntos, uno realizará el trabajo pericial mientras que el otro realizará el trabajo terapéutico. Si, por otro lado, el psicólogo trabaja solo y realiza en su consulta ambas labores, deberá elegir una de ellas para realizar con la persona y, por supuesto, aclarar esto con la misma para evitar que pida esa información con posterioridad y querer realizar con ella un informe pericial, debido, como ya hemos dicho, a la incompatibilidad de roles.

Seamos profesionales. No queramos abarcar todo, puesto que ni es lo mejor para la persona que viene en búsqueda de ayuda, ni es lo deontológicamente correcto. Y es que, ya sabes lo que dicen...."cualquiera que sea tu arte, haz bien tu parte" (proverbio popular)....

  • Publicado por:
Silvia P. Aguilar
Silvia P. Aguilar
  • Bibliografía

- Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (2015). Código deontológico del psicólogo. Madrid: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Recogido de: https://www.cop.es/pdf/CodigoDeontologicoPsicologo-Modif-AprobadaJGral13-12-14.pdf

- Echeburúa, E. (2002). El secreto profesional en la práctica de la psicología clínica y forense: alcances y límites de la confidencialidad. Análisis y modificación de conducta, 28, 485-501.

- Echeburúa, E., Muñoz, J. M. y Loinaz, I. (2011). La evaluación psicológica forense frente a la evaluación clínica: propuestas y retos de futuro. International Journal of Clinical Health and Psychology, 11, 141-159. Recogido de: https://www.aepc.es/ijchp/articulos_pdf/ijchp-375.pdf

- Echeburúa, E., Salaberri, K., De Corral, P. y Cruz-Sáez, S. (2012). Funciones y Ámbitos de actuación del psicólogo clínico y del psicólogo general sanitario: una primera reflexión. Psicología Conductual, 20 (2), 423-435.

- Fernández-Ballesteros, R. (2007). Evaluación psicológica. Conceptos, métodos y estudio de casos. Madrid: Pirámide.

- Labrador, J. J. y Crespo, Mª (Coords.) (2012). Psicología clínica basada en la evidencia. Madrid: Pirámide

- Organización Médica Colegial (1999). Código de Ética y Deontología Médica y Compendio de Doctrinas Internacionales. Madrid. Consejo General de Colegios de Médicos de España.

- Muñoz, J. M. (2010). El proceso de evaluación psicológica forense: diferencias con la evaluación clínica. En Graña, J.L, Peña, E. y Andreu, J.M (Dir.) Manual de Psicología Clínica, Legal y Forense. (Vol. 1) (pp. 213-230). Madrid: Publicarya.

- Muñoz, J. M. (2013). La evaluación psicológica forense del daño psíquico: propuesta de un protocolo de actuación pericial. Anuario de Psicología Jurídica, 23, 61-69.

- Rodriguez, C. (1999). Relación y diferencia entre el informe clínico y el informe forense. Papeles del Psicólogo, 73. Recogido de: https://www.papelesdelpsicologo.es/resumen?pii=823

- Soria, M. A. (2006). Psicología Jurídica un enfoque criminológico. Madrid: Delta Ediciones.