Terrorismo deconstruido para llevar

El terrorismo es un problema que se encuentra presente en la sociedad actual, siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos y generando mucha incertidumbre a la seguridad de un país. Pero hay que decir que este fenómeno no es nuevo, ya que tiene una larga historia tras de sí y son varias las épocas que lo han sufrido, habiéndose desenvuelto por tanto, en momentos y circunstancias que distan mucho de las que hoy día imperan, lo que ha provocado que su expresión y metodología haya mutado, es decir haya sufrido una adaptación para cada momento, la cual le permite seguir cumpliendo sus objetivos.

Como se deja entrever en las líneas anteriores, el terrorismo no es un fenómeno nuevo ni de reciente aparición, ya que lleva ejerciendo peso sobre los hombros de la historia durante muchos años, habiendo adoptado varias formas y aspectos distintos en cuanto a ideología, intensidad, organización, estructura y metodología. Pero todas estas diferencias eran secundarias en relación a su objetivo final, ya que el fin último de un grupo terrorista, sea cual sea la causa que abandere, es el de condicionar las decisiones de los responsables políticos en favor de dicha causa, por tanto aunque la finalidad de los ataques del terrorismo anarquista, no fuera la misma que la de los atentados de ETA, ni que la de los golpes yihadistas, se puede decir que la forma de llegar a dicha meta si era muy similar, ya que buscaban la generación de miedo en la población y que fuese esta la que ejerciese presión a los gobernantes, solicitando que se les dé a los terroristas lo que piden.

Hoy día el terrorismo que nos golpea es el de carácter yihadista, teniendo este una cualidad especial que nunca antes se había dado, como es la universalidad de sus actos. Es decir no se centran en ninguna zona geográfica en concreto del globo, sino que su área de actuación es prácticamente global, estando presente en todos los rincones del mundo y siendo reconocidos en cualquier lugar del planeta, consiguiendo llegar a este nivel de publicidad y "grandeza" gracias a la cantidad de atentados que han logrado cometer (Según datos del observatorio internacional de estudios sobre terrorismo OIET, en el 2017 cometieron ataques con víctimas en el 21% de los países del mundo, es decir de los 192 países que existen, en 42 se produjeron ataques, generándose 1459 atentados y 13632 víctimas mortales, sin contar los terroristas muertos)y sobre todo gracias a varios grandes golpes realizados en puntos clave, como fueron los atentados del 11 S en Estados Unidos (2001), el 11 M en Madrid (2004), el 7 J en Londres (2005) y el 15 N llevado a cabo en París (2015). Pero lo que más me llama la atención de esta oleada terrorista, no es la capacidad que han tenido para generar atentados de una intensidad tan alta, ya que de lo que se aprovecharon siempre en esos ataques fue de la novedad y el factor sorpresa, atacando puntos novedosos y actuando de una manera que jamás habrían imaginado los servicios de inteligencia de ningún país, sino la capacidad que están teniendo para adaptarse a las nuevas circunstancias, creando "fórmulas y recetas" que les permiten seguir luchando por sus objetivos, incluso teniendo cada vez más dificultades para actuar de una manera tan grandilocuente en Occidente, como lo hicieron en el pasado. Con esto quiero decir que el terrorismo yihadista está adaptándose muy bien a las trabas y dificultades que les plantean los servicios de inteligencia y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ya que aunque ahora parezca que van un paso por detrás a la hora de generar daños materiales y humanos muy grandes, han encontrado la forma de generar el mismo impacto, incluso cuando su actividad está apaciguada o es mucho más débil, y la pregunta es;

¿Cómo han conseguido esto?

La forma que han encontrado los terroristas islamistas de ejercer un miedo desproporcionado en la población a pesar de la dificultad de golpear duramente a la sociedad occidental ha sido y es, la del aprovechamiento de absolutamente todos los medios que tienen a su disposición para generar dicho miedo, cuando hablo de todos los medios, lo hago en una doble vertiente, ya que este se puede generar materialmente y ficticiamente, es decir se puede provocar una sensación de pánico e inseguridad cuando se realiza un atentado mortal en algún punto de un país, pero además se puede generar terror con el mero hecho de publicar un video amenazante en las redes sociales y también puede darse una simbiosis criminal la cual se produzca con la unión de estas dos vertientes generadoras de miedo, ya que la conjunción de ambas puede aumentar exponencialmente su nivel de eficacia. Un ejemplo de esta simbiosis criminal sería que DAESH anunciase por alguno de sus medios digitales la comisión de un atentado, describiendo el lugar y el modo en que se llevaría a cabo ese ataque, y que posteriormente fuesen capaces de realizarlo tal y como habían anunciado públicamente, esto les dotaría de un doble beneficio, por un lado la credibilidad de sus amenazas aumentaría y por el otro el nivel de confianza en la seguridad del país bajaría, lo que daría lugar a que los ciudadanos reaccionasen de una manera irracional ante cualquier anuncio público de los terroristas, por muy inverosímil que resultase su amenaza. Por otro lado también pueden potenciar su visibilidad de una manera aún más sencilla, mediante la publicitación de los actos ya cometidos, cosa que hasta el momento están realizando a la perfección, creando vídeos y producciones cinematográficas muy conseguidas y con las cuales logran llegar y expandir el valor de una acción a prácticamente todo el mundo. En lo que se refiere puramente a atentados con daños materiales y humanos, hay que decir que el buen hacer de los servicios de información, ha provocado que cada vez sean más rudimentarios los modos empleados en sus acciones, alejándose cada vez más de la "excelencia" y complejidad que tuvieron en el 11-S. Lo curioso de todo esto es que parece que aunque ahora sea muy complicado ver en occidente un ataque con bombas a gran escala, estrellando aviones, atacando infraestructuras críticas... la sensación de que en cualquier momento podemos ser atacados ha aumentado y todo ello ha sido logrado llevando a cabo ataques tan simples y los cuales podrían ser cometidos por cualquiera, como un atropello masivo o un ataque con cuchillo en una zona concurrida, siendo la simplicidad de los mismos, la que impide en muchas de las ocasiones su detección y desmantelamiento.

Con lo plasmado en los párrafos anteriores, no quiero que se llegue a conclusiones equivocadas, ni que se crea que el islamismo radical es infranqueable y que jamás será derrotado, ya que siempre encontrará la manera de evolucionar y adaptarse para seguir luchando por la consecución de sus objetivos finales. Lo único que quiero que se comprenda con la lectura de este artículo es como el yihadismo ha logrado algo que otros grupos terroristas de motivaciones y metas diferentes no lograron, como es la capacidad de deconstruirse y separar todos los componentes que presenta el terrorismo en momentos, lugares y con formas diferentes. Para explicarme mejor diré que deconstruir es descomponerse analíticamente en los elementos que constituyen una estructura conceptual,es decir separarse en partes diferentes las cuales unidas darán lugar al todo que se ha descompuesto, en este caso el terrorismo, siendo quizás esta forma de separarse la que provoca que sea difícil acabar con su presencia y actividad.

¿Terrorismo deconstruido para llevar?

Para explicar un poco esta construcción léxica tan compleja, empezaré diciendo que terrorismo siempre ha sido un término cuya definición ha generado polémicas, "En la literatura actual se pueden encontrar más de un centenar de definiciones del término terrorismo" (Guelke, 1995: 19), siendo la utilizada por mi parte en este trabajo la de Fernando Reinares (Reinares, 1998: 15-16): "Un conjunto de acciones violentas que generan, en un determinado agregado de población, efectos psíquicos desproporcionados con respecto a sus consecuencias materiales y que tienen como fin condicionar las actitudes de dicho colectivo social y orientar sus comportamientos en una determinada dirección" y pudiendo obtener a través de la misma como características principales del terrorismo las siguientes; 1) Búsqueda de generar terror en la población, 2) Comisión de actos violentos, 3) faceta comunicativa del terrorismo y 4) condicionamiento de las decisiones políticas. Púes bien el yihadismo ha conseguido separar todas estas características en espacio y tiempo, antes cuando realizaban un ataque como el de los trenes de Madrid, el terror en la población se generaba mediante el acto violento, el cual a su vez era una expresión comunicativa de las intenciones de quien lo cometía y buscaba condicionar una decisión política, en este caso consiguió dar un giro a las elecciones nacionales que tuvieron lugar apenas unos días después. Hoy día el yihadismo actúa separando sus fases, ahora es muy difícil encontrar células terroristas ubicadas en una ciudad y con el objetivo concreto de llevar a cabo un acto violento, pero si es muy fácil encontrar repartidos por el mundo un montón de fieles reclutadores encargados de promocionar la palabra de DAESH y verter mensajes violentos contra la sociedad occidental. Tampoco es fácil encontrar una planificación muy elaborada en los ataques que se llevan a cabo, está claro que siempre tendrán una preparación ya que hasta la más insignificante actividad que se realice requiere de un mínimo de preparación, pero ya no nos encontramos ante atentados planificados durante años, ni ante ataques llevados a cabo por muchos miembros de una misma célula, sino que todo esto se ha conseguido separar y reducir a lobos solitarios en la mayoría de los casos, los cuales en muchas ocasiones ni luchan a favor de la instauración del califato, sino que han abrazado los postulados yihadistas como repulsa a la percepción, real o ficticia, de maltrato que han sufrido por parte de la sociedad occidental. Además de todo esto, han conseguido influenciar a todo el mundo y conseguir que las decisiones políticas que se lleven a cabo sean de un carácter global, no necesitando para ello atacar en todos los lugares del mundo, ya que en una sociedad tan globalizada como la actual, les ha bastado para conseguir esto el tener repercusión ante las principales potencias y que sea la diplomacia y estructura del sistema internacional la que se ocupe del resto. Por último y una vez explicado todo lo anterior, creo que se hace un poco más visible, aunque soy consciente de lo abstracto de esta explicación, la deconstrucción del terrorismo ya que han logrado separar todos los elementos del mismo en diferentes lugares y en diferentes tiempos, aprovechándose además de las nuevas tecnologías y de la globalidad que hoy día impera, para hacer llegar sus efectos a todos los rincones del mundo, aumentando así su presencia y notoriedad, (De ahí lo de terrorismo para llevar) a la vez que disminuyen la eficacia de los mecanismos actuales antiterroristas, siendo por tanto la deconstrucción del terrorismo una gran cualidad para seguir ejerciendo un papel importante en la escala pública, aun en condiciones cada vez más desfavorables.

>> Publicado por:

Pedro Miguel Molina
Pedro Miguel Molina



>> Bibliografía

Guelke, A. (1995). The age of terrorism and the international political system. Nuw york: Tauris.

Reinares, F. (1998). Terrorismo y antiterrorismo. Barcelona : Paidós

Enlaces web recomendados:

https://observatorioterrorismo.com/

https://www.seguridadinternacional.es/

https://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/temas/terrorismo-internacional